A tres días del trágico episodio que vivieran más de 50 personas que intentaban ingresar ilegalmente a España – travesía durante la cual se perdieran 23 de ellos en el mar Mediterráneo –, la entidad oficial Salvamento Marítimo anunció en las últimas horas que se daban por concluidas las tareas de búsqueda y salvataje. Desde el momento del naufragio, del que lograron salvarse 29 de los tripulantes, se llevaban a cabo intensas actividades con el objetivo de rescatar con vida a los otros 23 inmigrantes desaparecidos.

Salvamento Marítimo había puesto a disposición para la localización y posterior rescate, un total de dos embarcaciones a las que se sumaron unas cuantas más, colaboración de la Armada y la Guardia Civil, además de dos helicópteros que patrullaron el mar en busca de señales de los desaparecidos.

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Sin embargo, todos los esfuerzos fueron vanos, motivo por el cual a más de setenta y dos horas de la tragedia de la pequeña embarcación que derivó en su naufragio cerca de las costas de Almería, y sin ningún rastro de las personas perdidas, se dispuso el punto final a la búsqueda. Aunque la información oficial señala la finalización del rastreo, continuarán las alertas que puedan registrarse por barcos que naveguen por la zona del desastre.

Este triste final es el corolario del intento colectivo por escapar a un destino individual y por ello, arriesgar hasta la vida por alcanzar un futuro más promisorio que el que dejaban atrás. En el intento, varios niños, hombres y mujeres, se encontraron con una de las posibilidades: el naufragio. En una patera, eligieron cambiar el rumbo de sus vidas casi sesenta subsaharianos que partieron desde Nador (Marruecos).

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Sin duda, este episodio deberá ser atendido por las políticas internacionales, puesto que no es la primera vez que ocurren desgracias de este tipo. La legislación para los inmigrantes debe ponerse al día de acuerdo a los contextos particulares de cada país. Por lo pronto, quienes lograron sobrevivir y llegar a tierras españolas, son atendidos de forma integral por los profesionales de la Cruz Roja