Beji Caid Essebsi, líder del primero partido político en el país, el laico Nidaa Tounes, está a punto de convertirse en el nuevo presidente de Túnez, el primer jefe de Estado elegido después cuatro años de la caída de Ben Ali. Respetando los pronósticos de la vigilia, Essebsi ha ganado contra el actual "provisorio" Moncef Marzouki, con el apoyo de los musulmanes, con un margen de ventaja tranquilizadora según los primeros exit poll (53,8% según la empresa 3C etudes citada por la televisión pública, el 55,5% según otro instituto). Su elección cierra el proceso de transición en Túnez, el país donde nació la primavera árabe y donde hoy es quizás el único cumplimiento verdaderamente democrático.

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Si su victoria se confirma con los resultados oficiales, Essebsi, un veterano abogado de la política tunecina, llegará a 88 años a la más alta posición en el Estado al final de una larga carrera. Ha obtenido altos papeles institucional bajo Habib Bourguiba, el "padre" de la independencia de Túnez, con el que fue varias veces ministro (del Interior, de las Relaciones Exteriores y de la Defensa). Acérrimo defensor del Estado de Derecho, Essebsi se declara heredero de Bourguiba y de sus valores.

Después de una ausencia de la escena política en los años 90, volvió protagonista el 27 de febrero 2011 con su nombramiento como primer ministro del segundo gobierno provisorio post-revolución. El 20 de abril 2012, fundó el partido de centro Nidaa Tounes para contrastar la troika del gobierno formada del islámico Ennhadha, del RCP (Congreso de la República) y de Ettakattol.

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Marzouki probablemente ha pagado una campaña basada principalmente en la demonización del adversario y no en los programas y la defensa de los valores de la revolución contra el regreso del viejo régimen. No fueron suficientes los votos de la base de Ennhadha, con la dirección del partido que incluso para el segundo turno ha decidido de dejar libres sus electores, para recuperar la diferencia de 6 puntos que le separaban de Essebsi en la primera ronda. Algunos observadores vislumbran en la anunciada victoria de Essebsi un riesgo de monopolio institucional, con la acumulación por parte de su Nidaa Tounes de las posiciones de Presidente de la República, de Primer Ministro y de Presidente del Parlamento. Pero el mismo líder de Ennhadha, Rached Ghannouchi, le reconoce una cierta continuidad política con la renovación del país, una garantía también para el futuro de los islamistas.

La impresión general es que Túnez sea entrada en una nueva etapa de su historia reciente con la realización de un proceso irreversible. Un signo de distensión como la elección de un Presidente de la Repúblic, que se hace garante de la nueva Constitución y de todos los tunecinos, es una garantía porque incluso los inversores internacionales reinicien a creer en Túnez. #Elecciones