La izquierda europea ha pedido hoy a Jean Claude Juncker que Europa recapacite sobre el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), entregándole en el día de su cumpleaños un millón de firmas de ciudadanos recaudadas por la Plataforma “Stop TTIP”.

Este tratado se ha estado negociando desde 2013, casi desde la clandestinidad - bajo la presión de los lobbies de numerosos sectores económicos - entre la UE y EEUU. Han sido muchos los grupos políticos y los expertos que han tratado de prevenirnos sobre este acuerdo que solo beneficiará a las grandes multinacionales, mientras que recortará la soberanía de los gobiernos europeos.

Anuncios
Anuncios

Es un tratado de Libre Comercio, que hará aún más fácil la instauración de un neoliberalismo aún más descontrolado.

Uno de sus puntos más polémicos es el de la protección de inversiones, ya que según este acuerdo, cualquier empresa privada internacional puede denunciar cualquier ley que le resulte “molesta”, es decir, ¡podrán denunciar a los gobiernos! Un ejemplo serían las leyes medioambientales, los derechos de los trabajadores, etc., esto es, cualquier ley que perjudique sus beneficios. Las multinacionales ya hacen prácticamente lo que les viene en gana, ¿quién podrá entonces pararles los pies?

Más consecuencias de este turbio tratado son, como no, la privatización de los sectores públicos, o lo que es lo mismo, terminarán (porque ya han empezado) por hacerle el harakiri a la sanidad y a la educación, sacrificando ya sin remedio los pilares del bienestar por los que tanto tuvieron que luchar nuestros antepasados.

Anuncios

Nuestra salud también estará en riesgo, ya que estará permitido introducir alimentos y productos de consumo que puedan contener sustancias tóxicas o nocivas sin que haya ningún tipo de control. Adiós también a las industrias agrícolas y ganaderas sostenibles y, probablemente, a las energías limpias.

En resumen, las multinacionales, que disfrutan ya de innumerables beneficios, tendrán carta blanca para destruir, explotar, engañar, envenenar, saquear, timar y vender “hasta a nuestras madres”. Todo esto sin que ningún gobierno pueda hacer absolutamente nada, ya que el más mínimo intento de promulgar políticas sociales o medioambientales, regulación de precios o inversiones en el sector público, todo será inmediatamente revocado por ser contraproducente para las “mega-corporaciones”.

Realmente, todo esto da escalofríos. Todos, en el fondo, sabemos que quienes realmente nos gobiernan están en la sombra, y algunos nos olemos que no miran precisamente por el bien común, sino que sus designios van poco más allá de obtener siempre el “máximo beneficio”.

Anuncios

Sin embargo, el piadoso engaño en el que vivimos, la democracia, nos permite soñar con que somos nosotros los que controlamos la situación, votando cada cuatro años a unos o a otros. El TTIP nos pillará a todos de imprevisto, y lo peor, es que ya no habrá retorno. Un día de estos nos despertaremos “y la realidad nos parecerá una película de ciencia ficción demasiado real”. #Unión Europea #Estados Unidos