En 1961 se rompieron las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. En el mes de octubre del año anterior, la Casa Blanca inició el embargo, o bloqueo, comercial, económico y financiero contra Cuba. Desde entonces, las relaciones entre ambos países han sido tensas en el mejor de los casos.

La idea de Estados Unidos al bloquear a Cuba, esto es, a dejar de comerciar con la isla y al impedir que otros países y empresas multinacionales lo hicieran, era que el propio pueblo cubano se levantase contra Fidel Castro. Sin embargo, esto no ocurrió. Claro, debieron pensar en Washington, el bloqueo no funcionaba porque Cuba seguía comerciando con la Unión Soviética, así que el impacto del embargo sobre la economía de la isla era mínimo.

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Dado que hasta finales de los 80 el mundo estaba dividido por la Guerra Fría, a los sucesivos mandatarios de Estados Unidos les pareció conveniente mantener esta política de presión contra el pueblo cubano. A fin de cuentas, conforme los años iban pasando, sobre todo en la década de los 80, la caída de la Unión Soviética era solo cuestión de tiempo. Y, por supuesto, con esta caería Cuba.

En 1989 cae el Muro de Berlín y en 1991 se disuelve la Unión Soviética. Cuba pierde su único socio comercia y comienza lo que se conoce como "periodo especial", el cual se recrudece cuando, al año siguiente, en 1992, el Gobierno estadounidense recrudece el bloqueo con la llamada Ley Torricelli. A partir de aquí, tanto los gobiernos demócratas, Bill Clinton, como republicanos, George W. Bush, fueron recrudeciendo cada vez más las restricciones hacia la isla.

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Pero nada de esto funcionó. Los cubanos no se rebelaron contra Castro y el mundo entero le ha dijo en la ONU a Estados Unidos que pusiera fin a este bloqueo. Y por fin hoy, día 17 de diciembre de 2014, 53 años después y dentro del primer cuarto del siglo XXI, Estados Unidos y Cuba comienzan a normalizar sus relaciones diplomáticas, llevando a cabo un paquete de medidas, por parte de ambos países, que, en la práctica, suponen el fin de este embargo comercial.

A media tarde, hora española, Raúl Castro, desde La Habana, y Barack Obama, desde Washington, han dado de forma simultánea sendos discursos a los ciudadanos de sus respectivos países, anunciando la que, sin duda, será una de las mejores noticias del año. Por parte de Estados Unidos merece la pena destacar el hecho de que hayan reconocido que esta política ha sido errónea e ineficiente.