Según las últimas pesquisas realizadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, ha dado como resultado que fue el gobierno de Corea del Norte quien introdujo un software dañino en la red de Sony y robar la información; aunque no haya podido llegar más lejos en las explicaciones, porque hay información vulnerable que debe proteger, aclara que hay mucha sincronía en el ataque con otros relacionados con Pyongyang. Lo han manifestado en un comunicado que ha publicado el FBI.

Ellos están convencidos que este es el primer triunfo que se apunta el gobierno de Kim Jong-un, sobre su enemigo más acérrimo Estados Unidos, dejándolo prácticamente fuera de combate, sin saber cómo reaccionar ante un ataque tan poco común.

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El director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad de Georgetown, ha manifestado "Creo que hemos subestimado las cibercapacidades norcoreanas", "Desde luego no habían demostrado esta capacidad en ataques previos".

Unas de las razones para asegurar que Corea del Norte está detrás de este ataque es porque han encontrado muchas semejanzas con el ciberataque de los hackers, al realizado en marzo del pasado año en contra de algunas entidades financieras y algunos medios de comunicación de Corea del Sur y que fue realizado sin lugar a dudas por Corea del Norte.

El FBI señaló que "este tipo de actos de intimidación están fuera de los límites de lo aceptable", y no descansarán hasta no tener identificados y hacerles pagar a quienes se atreven a amenazar a Estados Unidos a través de #Internet, poniendo en peligro sus intereses.

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No hay que olvidar que el día de navidad se estrenaba la película sobre el intento de asesinato del líder norcoreano Kim Jong-un, The Interview, y que ayer Sony Pictures anunciaba su cancelación, después de que las cinco cadenas de cine más grandes de Estados Unidos anunciaran que no la proyectarían, ante el temor por las amenazas vertidas sobre ellos si la proyectaban, en el supuesto de que los llamados Guardianes de la Paz (piratas informáticos norcoreanos) calificaban a la película como un "acto de guerra". Un hecho más de veracidad que comprueba su autoría y las fehacientes investigaciones del FBI.