Sigue bien viva la polémica por la película "The Interview" ("La entrevista"), la comedia protagonizada por James Franco y Seth Rogen en la que se representa el hipotético asesinato del dictador de Corea del Norte Kim Jong-un. La semana pasada, tras las advertencias de un grupo de hackers informáticos que amenazaba incluso con atentar en los cines en los que se emitiera el film, la compañía audiovisual Sony Pictures optó por cancelar el estreno. Esto generó un enorme rechazo por parte de algunas voces distinguidas del mundo del espectáculo, que lamentaban que el miedo y las amenazas se impusieran sobre la libertad de expresión.

El actor Ben Stiller, por ejemplo, anunció en su cuenta de Twitter que encontraba "muy difícil de creer que ésta sea la respuesta a una amenaza a la libertad de expresión en #Estados Unidos". También tuvieron repercusión las palabras de Jimmy Kimmel, el popular presentador del late night de ABC, que declaró: "Dejar que un dictador de otro país decida qué puede ver o no el pueblo estadounidense en nuestro país va en contra de todo lo que se supone que defendemos". Finalmente, Sony se hizo atrás y acabó permitiendo la emisión de la película, que durante estos últimos días se ha podido ver a través de Internet y en varias salas de #Cine norteamericanas; muchas de las cuales han acabado con todas las entradas agotadas.

Ha sido el hecho de ver como finalmente la película se ha emitido y que Barack Obama se haya congratulado por ello lo que ha hecho subir el tono de algunos dirigentes del país asiático. En concreto, un portavoz de la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte responsabiliza al presidente de los Estados Unidos de haber promocionado la película y añade que "siempre habla de forma imprudente y actúa como un mono en una selva tropical", según asegura la KCNA, la cadena del régimen norcoreano. También le exigió que pidiese perdón por "las malas acciones que su país ha cometido" si desea que haya "paz en suelo estadounidense".

Hace ya varios meses que "The Interview" está rodeada por una gran polémica en Corea del Norte. El pasado mes de junio el régimen de Kim Jong-un denunció ante Naciones Unidas lo que consideraban "un acto de guerra" y parece clara la vinculación que tendría el país asiático con los hackeos informáticos a la página web de Sony Pictures.