Durante las últimas semanas se habló mucho del ataque que los hackers lanzaron a Sony Pictures, una acción sin precedentes que ha permitido al grupo Guardians of Peace robar 38 millones de archivos. Luego se descubrió que en el centro de todo esto estaba la película The Interview, que tenía que salir el 25 de diciembre. "No la debéis hacer salir o será de nuevo el 11 de septiembre", han amenazado los hackers, que luego fueron identificados como norcoreanos. Sony decidió cancelar el lanzamiento de la película, pero, entonces, cambia de idea y establece una distribución en línea en el último minuto para el día de Navidad. Un éxito de un millón de dólares en los cines y quince millones de dólares en streaming sólo durante las primeras veinticuatro horas.

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Mientras el mundo celebra la victoria de la libertad de expresión, los expertos frenan; los que hasta ahora fueron considerados los responsables del ataque, los norcoreanos dirigidos por Kim Jong-un, podrían no ser los culpables. El 19 de diciembre, el FBI ha publicado un documento donde se indica la Corea del Norte como responsable de la acción, ofreciendo como pruebas el análisis técnico del software utilizado, similar a otros ya utilizados anteriormente por los norcoreanos, y las direcciones IP. Todo, en teoría, corresponde. Sin embargo, los expertos han comenzado inmediatamente a tener serias dudas sobre esta versión.

"Sobre la base de pruebas forenses y de otras que hemos recogido lo cierto es que los norcoreanos no son responsables de haber organizado o iniciado el ataque a Sony", ha dicho a la CNN Sam Glines, director general de la seguridad informática Norse, que supone la posibilidad de una acción vengativa llevada a cabo por un ex empleado con vínculos con el Partido Republicano.

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Absurdo, para muchos expertos, confiarse al análisis de los malware para identificar el origen del ataque. "Los hackers comparten todo: herramientas, técnicas, exploit, botnets, infraestructuras, a menudo también los miembros", ha dicho Robert Graham, co-fundador de Errata Security. Los softwares de este tipo son demasiado difusos y asequibles para todos los hackers para poder basar los cargos sobre ellos. Los responsables, por lo tanto, podrían estar todavía en libertad. #Terrorismo