La historia se remonta a hace unas semanas, pero está teniendo una amplia difusión solamente ahora: Loujain al-Hathloul, 25 años, y Maysa al-Amoudi, 33 años, están todavía en arresto por haber violado la prohibición de conducción en vigor en Arabia Saudí para las mujeres. Pero eso no es todo: las dos jóvenes mujeres fueron remitidas a la Corte Penal especializada en Riyad, donde tendrán que responder a los cargos de terrorismo. Sobre este último punto, sin embargo, las fuentes no parecen estar de acuerdo: según lo que refieren los activistas políticos cercanos a las dos mujeres, la sumisión a la Corte se debe a "algunas opiniones expresadas en línea" por las jóvenes.

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Ahora se espera la decisión del Tribunal de Apelación en el recurso presentado por sus abogados, pero la noticia hace mucha sensación, porque se trata, de todos modos, de la detención más larga por la violación de la prohibición de circulación por una mujer.

Según el periódico italiano La Reppublica, Loujain al-Hathloul y Maysa al-Amoudi fueron detenidas después de haber conducido desde los Emiratos Árabes Unidos a Arabia Saudí: "La primera mujer fue detenida por guardias fronterizos en el 30 de noviembre cuando trató de cruzar la frontera con un licencia de los Emiratos y su pasaporte fue confiscado 24 horas después. La segunda mujer, en cambio, una periodista que vive en los Emiratos Árabes Unidos, fue detenida mientras que estaba yendo a entregar la comida y una manta a al-Hathloul en la frontera.

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Sus acciones están contribuyendo sustancialmente a la difusión de la lucha contra las autoridades saudíes, que desde hace muchos años tratan de impedir a las mujeres conducir, aunque no hay una ley específica que evite esta situación. Como recuerdan los activistas que luchan contra la represión y la censura en Arabia, a las mujeres no se les deja tener una licencia de conducir y para ello se registran "edictos" por las autoridades religiosas. De este modo, la campaña por el derecho a conducir, que comenzó hace más de un año y está ampliamente extendida gracias a las redes sociales, se ha convertido en una especie de "gancho" para la crítica a la clausura del reino saudí en materia de derechos civiles.