Se habían superado las 16 horas de secuestro cuando la policía ha optado por asaltar la cafetería de Sídney en la que un hombre de unos 50 años retenía como rehenes a una veintena de personas. Las fuerzas de seguridad han entrado en el recinto disparando un gran número de disparos que han acabado la vida con el secuestrador, pero poco antes de ser abatido el secuestrador ha matado a uno de los rehenes. Durante el tiroteo también han resultado heridos algunos de los rehenes, aunque todavía no hay un número definitivo. Así ha finalizado un secuestro que ha mantenido al país paralizado.

Eran cerca de las 10 de la mañana en Australia cuando un hombre de unos 40 años asaltaba la cafetería Lindt Chocolate Cafe de Sídney y tomaba como rehenes a unas veinte personas.

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El asalto se ha alargado hasta poco más de las 2 de la madrugada sin que hubiese graves incidentes. De hecho, poco antes de la intervención de la policía, cinco rehenes han podido salir ilesos del local, del mismo modo que unas horas antes lo hacían otras cinco personas; no se sabe si porque escaparon o porque la policía pactó con el secuestrador.

La cafetería se encuentra en la Martin Place, situada al Este de la ciudad y a poco mas de un kilómetro de la conocida Casa de la Ópera de Sídney. La policía acordó el perímetro de la zona nada más llegar y anunció horas más tarde que los alrededores permanecerían cerrados hasta 24 horas después del fin del secuestro.

Los agentes de seguridad australianos han terminado identificando al autor de los hechos. Se trata de Man Haron Monis, un clérigo iraní de 49 años que acumulaba cerca de 50 denuncias por agresiones sexuales y que en más de una ocasión había protestado por el envío de tropas australianas a Afganistán, llegando a ser juzgado por enviar cartas ofensivas a los familiares de los soldados.

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Según el periódico Sydney Morning Herald también estaba acusado como cómplice del asesinato de su mujer en 2013.

Durante el secuestro, Haron había obligado a varios de los rehenes a sostener contra las ventanas del recinto una bandera negra donde se leía la Shahada, un lema islámico cuya traducción es "No hay otro Dios que Alá y Mahoma es su profeta" (un lema muy extendido que aparece, por ejemplo, en la bandera de Arabia Saudí). Según han informado varios medios de comunicación australianos, el secuestrador habría pedido hablar con el primer ministro australiano Tony Abbot. No se sabe si finalmente lo habría logrado, pero el propio Abbot ha hecho una declaración donde se ha mostrado cauto, evitando referirse al secuestro como acto terrorista, aunque sí ha admitido que se especula con la posibilidad que el asaltante actuase con "motivaciones políticas". "Es profundamente estremecedor que gente inocente sea retenida como rehén por una persona que reivindica motivaciones políticas", ha dicho horas antes del final del secuestro.

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La segunda petición del secuestrador habría sido una bandera del Estado Islámico (ISIS), el grupo islamista radical que ha perpetrado matanzas de civiles en Iraq y ejecuciones de ciudadanos norteamericanos y británicos, entre otros. Se desconoce si Haron Monis pertenecía al ISIS, pero hace unos meses que Australia elevó el nivel de alerta por amenaza terrorista a "alta" después de mostrar su apoyo a los Estados Unidos en la lucha contra el grupo yihadista. Varias organizaciones musulmanas en Australia han condenado los hechos y han pedido que no se les vincule con el islamismo extremista.

La embajada española ya ha confirmado que ningún ciudadano español se ha visto involucrado en el secuestro.