En medio de las fiestas navideñas, que no son algo que inventase ni El Corte Inglés ni el marketing yanqui, por mucho que muchos lo crean, cada 28 de Diciembre se conmemora el día de los Santos Inocentes. Que aunque también se haya convertido en un día para hacer bromas y gastar inocentadas, en rigor "histórico" o religioso, es un día de luto, pues lo que se recuerda en este día no es otra cosa que un tragedia, el asesinato de bebés inocentes a manos de un tirano genocida, el judío rey Herodes, que ordenó la masacre de todos los niños nacidos en la misma fecha y lugar que el "niño Jesús".

Durante los tres primeros siglos de su historia, los tres primeros siglos de la era cristiana, el martirio fue el destino más habitual de los creyentes de la nueva fe.

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A partir del siglo IV, desde el momento en que los cristianos comenzaron a tocar cotas de poder, convirtiéndose incluso en religión oficial del Imperio Romano, también los cristianos se aplicaron con ímpetu en la perpetración de crímenes genocidas contra quienes se empeñaban en no creer en el mismo Dios que ellos, o en no creer de la misma manera. La Historia está plagada incluso de las más crueles luchas entre los propios cristianos.

Hoy estamos ya en el siglo XXI. Hace ya bastante que la Iglesia, tanto la católica como las demás confesiones cristianas, han superado las inquisiciones criminales cuyas atrocidades son su peor lacra. Hace ya mucho tiempo que son, precisamente, las iglesias cristianas las principales defensoras de la libertad de culto en el mundo y, por ello, hoy los cristianos vuelven a ser víctimas inocentes de las masacres por motivaciones políticas y religiosas de hoy en día.

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Se ha encargado de recordarlo estas fiestas el Papa Francisco, que incluso ha enviado una carta a las víctimas de la violencia y de las guerras que asolan el Mundo, más concretamente en Oriente Medio, patria natal de Jesucristo. Las víctimas de hoy no son solo cristianos. Las víctimas de hoy son, como siempre, todos los que no piensan o no creen lo mismo que los asesinos deciden que hay que pensar y creer.

El principal enemigo que tiene hoy la Civilización es el autoproclamado Estado Islámico, y sus imitadores. En los territorios conquistados por esta organización terrorista en Irak y Siria se está llevando a cabo una limpieza étnica solo comparable con el perpetrado por los jemeres rojos en Camboya o el holocausto judío cometido por los nazis. Judíos son también hoy, como hace 2014 años, los protagonistas culpables de otra masacre. Masacre reiterada en las últimas décadas, la del pueblo palestino, habitantes de la Tierra Santa en la que nació Jesús y en la que cometió su matanza Herodes hasta que Israel, con la complicidad de la ONU, llegó a echarles de sus casas y arrebatarles sus tierras.

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Hoy es día también para recordar otras víctimas, no asesinadas aún (que se sepa) pero sí masacradas en vida, las niñas secuestradas por Boko Haram, esa copia en África del Estado Islámico, sucesores y herederos ambos de Al Qaeda. Niñas que, según sus secuestradores, ya se han convertido a fe de sus torturadores y se han casado con ellos. Cruel destino como el que también espera a las mujeres y niñas de los territorios ocupados por el Estado Islámico, convertirse en esclavas sexuales de los yihadistas, o en madres de nuevos combatientes o morir. 2000 años después, hoy seguimos teniendo muchas masacres que lamentar y demasiados genocidas a los que combatir. Parece como si la Humanidad poco hubiese cambiado. #Globalización