Uno de los temas de gran interés y que actualmente está en estudio dentro del mundo gastronómico, es la relación que existe entre el vino y la comida mexicana.

Se trata de un maridaje no muy común, que hace poco, todavía era un misterio, pero hoy en día ha sorprendido a muchos chefs por los nuevos descubrimientos.

Al igual que en la vida humana, donde existen diversas historias de matrimonios que llegan a impactar a los ojos de la sociedad, también dentro del ambiente gastronómico existen casos peculiares, uno de ellos lo protagonizan el vino y la comida mexicana.

La comida mexicana es una de las más sabrosas y reconocidas a nivel mundial, que conquista por sus variedad de ingredientes y mezclas que dan por resultado sabores intensos que llegan a deleitar diferentes paladares; sin embargo, al estar muy familiarizada con el picante, en algunas ocasiones, complica su relación con ciertas bebidas importantes, como el vino, que es considerado un alimento funcional para el beneficio de la salud, y el mejor acompañante en celebraciones y momentos significativos.

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Al igual que los matrimonios,donde hay dificultades suelen existir soluciones para las mismas.

EL DESCUBRIMIENTO

Gracias a la investigación de los expertos, dicho enlace deja ser un misterio; así lo demuestra la Asociación de Vitivinicultores en México, que expone varias sugerencias de cómo experimentar este maridaje, y determina sólo #Vinos tintos muy estructurados y complejos en aromas que son capaces de armonizar con el picante.

Pero a pesar de las adversidades, la #Gastronomía mexicana es muy variada y logra acoplarse a la sensibilidad del vino, pues no todo en sus platos suele tener picante; y el vino por su parte, no quiere dejar atrás su papel de conquistador y romántico, sino que exhibe sus mejores cualidades y vestimenta, para complementarse y hacer perdurable su romance con ésta comida misteriosa, deliciosa y creativa.

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Y es así como sobresalen los destellos frutales del vino blanco, que con su frescura compagina y resalta los ingredientes de las famosas enchiladas verdes, y de los típicos chilaquiles, uno de los platos más típicos de la gastronomía mexicana. Por otra parte, aparece el vino tinto, que necesita estar bien estructurado; es decir, no debe tener muchos grados de alcohol, ni muchos taninos. Es recomendable que sea afrutado y ligero, de esta forma puede combinarse perfectamente con platos de carne y salsas con especias, como el mole, uno de los más tradicionales. Finalmente es el turno del vino rosado, que resplandece por ser equilibrado y romántico, pues su bajo grado de alcohol se puede complementar muy bien con la cochinita pibil, plato de gran importancia en las fiestas mexicanas.

Tanto la comida mexicana como el vino, tienen propiedades de gran valor y ayuda para el desarrollo y nutrición humana; por tal motivo su unión es una innovación y privilegio para el mundo gastronómico. Invitamos al lector que gusta de nuevas experiencias culinarias a darse la oportunidad de conocer más a fondo los componentes de la comida mexicana y su importancia, como sucede con el característico picante de los platos mexicanos, el cual es producido por el chile, ingrediente significativo y esencial de la comida mexicana; considerado uno de los más populares, a pesar de su calor ardiente, porque posee sustancias medicinales favorables para la salud.

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El descubrimiento de tan peculiar maridaje, permite ampliar el abanico de opciones para aquel catador exigente, o simplemente para quien se complace en degustar y aventurarse en los placeres del comer, que siempre van de la mano de los mejores instantes de la vida. #maridaje peculiar