Tal como indicó la OMS a finales del año pasado, la carne procesada es cancerígena y la #carne roja está bajo sospecha de serlo. Esta noticia creó un enorme revuelo. Por otra parte, los vegetarianos pueden tener dificultades para conseguir una dieta equilibrada sin ingerir proteínas de origen animal y algunos aminoácidos esenciales. Amén del tiempo y los conocimientos necesarios para alimentarse bien con este tipo de dieta a la que suelen ser más proclives urbanitas de clase media/alta de países occidentales.

La solución pasa por los #Insectos. Un estudio publicado por científicos de la Universidad de Oxford compara dos grupos de alimentos, poruna parte las carnes de vacuno, ovino y porcino; y por otra parte los insectos: Abejas, grillos, gusanos y orugas.

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El objetivo era determinar qué grupo de alimentos era el mejor. Pero para saberlo con seguridad hacía falta una piedra de toque, una manera de evaluar los resultados de forma que no hubiera lugar a dudas.

Estos instrumentos fueron el Modelo Ofcom y los puntos de valor nutricional. En el modelo Ofcom se puntúan de 0 a 100 los alimentos para valorar su cantidad de energía, sodio, grasas saturadas y azúcares en una muestra de 100 gramos .A mayor puntuación, más nutritivo es el alimento. Los puntos de valor nutricional puntúan además los niveles de vitaminas y calcio. Los resultados fueron soprendentes.

Mientras que en el modelo Ofcom la carne animal puntuaba de forma parecida a los insectos, en el modelo de puntosde valor nutricional los insectos superaron a la carne animal sobradamente. No había lugar a dudas, comer insectos es nutricionalmente másinteresante que consumir carne animal.

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El estudio añadió una idea más: No sólamente cuenta el valor nutricional, sino que además la cantidad de agua, espacio y alimento por kg de producción es mucho mayoren animales que en insectos. La ventaja económica es una vez más para los insectos. La huella sobre el ecosistema que se deja produciendo carne animal es mucho mayor que la que se produce con las granjas de insectos.

La ciencia ha hablado. Ahora es el turno de los ciudadanos. ¿Conseguirán cambiar sus hábitos alimenticios para incluir en su dieta cada vez más insectosdejando de lado los platos tradicionales hechos con carne de animal? ¿Se convertirá la carne en un artículo de lujo sólo al alcance de los bolsillos más selectosmientras que la mayoría de la población es invitada a comer bocadillos de saltamontes? Lo que hoy parece un chiste, en el futuro puede convertirse en unarealidad habitual. Sólo el tiempo dirá qué dirección toman los acontecimientos. ¿Y a tí? ¿Te atrae la idea de este cambio? #Ecología