La primera norma es no salir nunca de casa con el estómago vacío, pues después de ocho horas de ayuno, el nivel de azúcar está muy bajo y el cerebro no tiene suficiente energía para encarar el día. La segunda norma es levantarte un poco más temprano para desayunar con calma. Y la tercera norma es desayunar cada día con variedad. Pero ¿qué #Alimentos elegir?

¿Pan de molde o de barra? El pan blanco aporta hidratos de carbono complejos pero, en el caso del pan de molde, las grasas se disparan, lo que podría provocarte una digestión pesada. El pan integral puede aportar cuatro veces más cantidad de fibra que el blanco, por lo que deberías elegir éste último para facilitar el trabajo a tu estómago.

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¿Té o café? Por goleada, el té. El efecto estimulante del café va disminuyendo más o menos a la hora de haberlo tomado, por lo que a las dos horas te sentirás peor que si no te lo hubieses bebido. Sin embargo, en el té, sobre todo el verde, la cafeína tarda más en alcanzar la sangre por lo que te estimulará en lugar de ponerte nervioso. Si quiere disminuir más aún el efecto de la cafeína, añádele un chorrito de leche.

¿Dulce o salado? Dispones de varias opciones: puedes untar el pan con queso o con algo de jamón serrano, siempre que el queso no sea demasiado graso, pues gastarás menos energía en la digestión. Si por contra te va más el dulce, toma chocolate amargo, que estimula la memoria, o bien un plátano o una tostada untada en cacao.

¿Zumo de naranja o de manzana? Nada más levantarte tómate un vaso de agua en ayunas y a la hora de elegir sabores para el zumo, el de manzana sienta mejor que el de naranja, porque es menos ácido, pero la mejor opción es alternarlos, siempre sin azúcar y, a ser posible, natural.

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¿Frutas u hortalizas? Debes controlar su cantidad, ya que su efecto saciante es engañoso y al cabo de unas horas de salir de casa sentirás hambre. Opta por un plátano, rico en magnesio, si tienes que enfrentarte a un examen. Otra alternativa son los cítricos, caso de la naranja, el limón o el pomelo, porque se digieren muy bien y contienen gran cantidad de agua.

¿Huevos fritos o revueltos? Los huevos son importantes en tu desayuno, pues son beneficiosos para tu memoria gracias a su alto contenido en acetilcolina. Eso sí, no es recomendable tomarlos más de 3 o 4 días por semana. Puedes combinarlos con cualquier cosa, o bien hacerte una tortilla francesa, combinar huevos revueltos con queso o los clásicos fritos.

¿Sólido o líquido? Si tienes una reunión importante o un examen, evita los sólidos para facilitar tu digestión. Prepárate un buen batido con leche, fruta y copos de avena que te aportará proteinas, minerales y glucosa.

¿Muesli u otros? En cuanto a los cereales, la mejor opción es el muesli, siempre que no lleven azúcar añadido. Escoge los acompañados de futos secos o fruta deshidratada. También puedes optar por cereales integrales o una tostada integral con un yogur desnatado. #Cocina #Calidad de vida