El 26 de octubre del pasado 2015, la Organización Mundial de la Salud hizo oficial un comunicado donde afirmó que la carne procesada es altamente cancerígena. A partir de ese momento, la carne pasó a incluirse dentro del grupo de las sustancias más peligrosas para nuestra salud, juntamente con el humo del tabaco, el alcohol, el plutonio o el aire contaminante, entre otros.

Según los expertos, esto se traduce en que comer 50 gramos diarios de productos como hamburguesas, salchichas o bacón, aumenta en un 18% el riesgo de desarrollar un cáncer de colon en nuestro cuerpo. Otros organismos independientes de la OMS, como la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, también han llegado a la misma conclusión.

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Poco después de ser conocida esta noticia por la población de nuestro país se creo una especie de alarma social. Según el informe anual sobre alimentación del Ministerio de Agricultura de España, se consumen 51 quilos de carne al año, es decir, 139 gramos al día, los cuales superan de muy lejos el limite marcado por la OMS.

El informe no fue bien acogido por el sector de la industria cárnica, y lo han rechazado públicamente. Han defendido los beneficios del consumo de carne dentro de una dieta saludable. Joan Solà, propietario de la carnicería Can Solà de Vic, es un claro defensor de estos beneficios. “No me creo lo que dicen. Se ha comido carne durante muchísimos años y no nos estamos muriendo todos”, dice, y afirma que “por sus proteínas y vitaminas, es totalmente necesaria.”

La realidad pero, sale de la conclusión de un trabajo de investigación que implica mas de 800 estudios científicos sobre la asociación entre el consumo de estos #Alimentos y 12 variedades de cáncer en diferentes países.

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La economía de la comarca de Osona, en Catalunya, esta basada en la ganadería con especial dedicación al cerdo. Es una de las grandes productoras de embutidos de todo el país y en ella están situadas grandes empresas, como por ejemplo Casa Tarradellas. Después del comunicado de la OMS, la mayoría de productores cárnicos de la zona salieron en defensa de su producto y han catalogado a este informe como poco preciso. Afirman que se tiene que saber diferenciar entre el producto de las grandes industrias y el del pequeño productor, que produce un embutido natural, fresco y sin aditivos.

Toda esta cadena de sucesos que se desprenden de este informe hace que aparezca una gran duda entre la población. ¿Qué es más importante en una tierra como la nuestra? ¿El informe de la OMS o la tradición gastronómica de la zona? #Calidad de vida