Hay pocas comidas más socorridas en la #Cocina que un buen huevo frito, el cual, acompañado de unas patatas fritas supone un plato típico español, además de ser la base para los característicos platos combinados que tanto se estilan en bares y restaurantes de toda la península ibérica. El huevo frito se ha extendido gracias, en gran medida, a lo fácil y rápido que resulta prepararlo. Además, nuestra tierra posee un gran aliado para el huevo, el aceite de oliva.

No existe ningún gran secreto en su preparación, pero en este artículo os desvelaremos algunos truquillos que os facilitarán bastante las cosas y potenciaran el sabor del huevo.

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Comenzaremos con lo básico:

  • Contar con un aceite de oliva de calidad.
  • Utilizar una sartén pequeña con la cantidad adecuada de aceite, es decir, el suficiente para que el huevo no entre en contacto con la superficie de la sartén pero sin excederse. Además, lo ideal es hacer los huevos fritos de uno en uno.
  • A la hora de cocinar el huevo, es mejor que esté a temperatura ambiente.
  • Verter el huevo a la sartén cuando el aceite esté suficientemente caliente, luego, utilizar la espumadera de forma que el aceite entre en contacto con la yema. Con hacerlo un par de veces será suficiente, se trata de que se blanquee un pelín la yema pero sin que llegue a cuajarse.

Y ahora, un truco muy útil que quizás no conozcas, añadir una pizca de harina (muy poca, como si se tratara de sal) al aceite cuando éste se encuentre caliente y justo antes de verter el huevo.

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Con esto conseguiremos que no salte nada de aceite mientras freímos el huevo. Comprobadlo, veréis como casi por arte de magia, conseguiremos no ensuciar ni una gota la cocina ni tendremos que alejarnos de la sartén atemorizados...

Otros consejos a la hora de finalizar el huevo frito perfecto son:

  • Para comprobar que el huevo se ha hecho lo suficiente hay que fijarse en los bordes de la clara.
  • Añadir la sal una vez que el huevo esté cocinado y fuera de la sartén, así evitaremos que quede demasiado aceitoso además de que la yema comience a cuajarse antes de tiempo.
  • Escurrir muy bien el huevo con la espumadera antes de colocarlo en el plato.

Estos consejos deberían ser suficientes para preparar el huevo frito perfecto (yema líquida, clara perfectamente cocinada y con los bordes doraditos), así que solo faltaría acompañarlo de la guarnición que prefieras y de un buen pan crujiente que te permita saborear esa deliciosa yema... ¡Buen provecho! #Alimentos #Calidad de vida