La Carrillera (también llamada carrillada) es un corte de carne que procede de la ternera o del cerdo ( a veces hasta del buey) y proviene de los músculos maseteros. Es una carne a veces quizá poco conocida, pero muy rica y sabrosa con la que podemos preparar infinidad de platos culinarios. Según la RAE, la carrillera es la “Parte grasa que tiene el puerco a uno y otro lado de la cara". Aunque bien es sabido que existen carrilleras de otros animales como hemos comentado anteriormente. Para entendernos, serían los músculos que se utilizan para masticar, los que se tensan cuando pretamos los dientes.

Pertenecen realmente a lo que denominamos casquería, pero es realmente una carne muy magra, muy jugosa y tierna si la cocinamos como se debe: con una coccion lenta y larga.

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Qué necesitamos

-2 carrilleras

-2 dientes de ajo

-10 granos de pimienta negra

-2 hojas de laurel

-Vino tinto

-Aceite

-Sal

-2 patatas-Mantequilla

-Leche-Aceite de trufa (opcional)

Así prepararemos el plato:

Limpiaremos las carrilleras, las lavaremos y las cortaremos en unos 3 trozos cada una. Tras ello las secaremos bien.

En una cazuela (la que usaremos para guisar) freiremos las carrilleras sazonándolas al gusto. Tras ello las reservaremos. Si tenemos sobrante de aceite lo retiraremos también y freiremos en la misma olla la cebolla que habremos cortado a trozos no muy grandes, junto a los ajos, la pimienta y el laure. Dejaremos que se fría durante unos 10 minutos aproximadamente. Ahora, pondremos también en las olla las carrillejas y todo el jugo que hayan sacado y las cubriremos con el vino tinto.

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Llevaremos todo a ebullición y taparemos la olla. Bajaremos la intensidad del fuego y dejaremos cocer a fuego suave unas tres horas (no abrir la tapa).

Después, apagaremos el fuego y dejaremos que repose aproximadamente 1 hora más, sin abrir tampoco la tapa. Tras ello, lo reservaremos en la nevera.

Secaremos las carrilleras, colaremos el caldo y lo reduciremos en una sartén con fuego intenso. A continuación, añadiremos las carrilleras para calentarlas.

A su vez, pelaremos las patatas y las cortaremos a ruedas gordas. Las pondremos en una cazuela con agua en ebullición. Cuando estén cocidas (dependerá del tamaño de las rodajas), las secaremos y las pondremos en un recipiente para machacarlas con un tenedor. Les añadiremos un poco del agua de cocer antes, un poquito de mantequilla, un par de cucharadas de aceite y un chorrito de leche. Removeremos bien todo junto hasta que consigamos que tengan la textura que nosotros deseemos.

A la hora de servir, colocaremos en medio del plato la carrillera con la salsa que hemos reducido y en un lado o alrededor de ella el puré de patata. El puré además, lo rociaremos con un poquito de aceite de trufa (si tenemos). #Cocina #Alimentos #Calidad de vida