No hay bar o restaurante a lo largo de la geografía española que no tenga un hueco en su carta para incluir las patatas bravas. Se ha convertido en una típica tapa española pero por desgracia, esta expansión ha favorecido el deterioro de este delicioso plato. La mayoría de los bares optan por utilizar patatas fritas congeladas y salsas industriales. En algunas ocasiones, simplemente ponen ketchup o cualquier otra variante de éste y mayonesa.

Con esta sencilla receta podrás disfrutar de unas auténticas patatas bravas caseras, ideales para acompañar con una buena cerveza fría a modo de tapa.

Ingredientes (para cuatro personas):

  • Dos patatas grandes

Para la salsa:

  • Un pimiento rojo grande
  • Un par de guindillas cayena
  • Una cucharadita de pimentón dulce
  • Cuatro dientes de ajo
  • Una cucharadita de comino en grano
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal

En primer lugar pelamos las patatas, las lavamos y cortamos en trozos medianos de tres o cuatro centímetros, de forma que queden gruesas.

Anuncios
Anuncios

Una vez cortadas, ponemos un cazo con agua en el fuego, cuando hierva el agua vertimos las patatas y les damos un toque de cocción (no más de cuatro o cinco minutos, no tienen que quedar cocidas). Con ello consegueremos que cuando friamos las patatas no estén crudas por dentro. Sacamos las patatas y las reservaremos, dejándolas escurrir.

Ahora prepararemos la salsa. Lavamos el pimiento rojo, lo troceamos en cuatro o cinco trozos y lo añadimos al vaso de la batidora de mano o a otro recipiente en el que podamos usar la batidora. Le añadimos los ajos pelados, las guindillas, la cucharadita de pimentón, lo regamos con aceite de oliva, le ponemos un poquito de sal y trituramos hasta obtener una salsa homogénea, es normal que tenga algunos grumitos. Por último, le añadimos un poquito de vinagre y el comino, y volvemos a utilizar la batidora brevemente para que se mezcle bien.

Anuncios

Una vez preparada la salsa la guardaremos en el frigorífico.

El último paso será freír las patatas, mejor en aceite de oliva, a las que previamente le echaremos un poquito de sal (tened en cuenta que la salsa ya tiene su punto de sal). Una vez que queden doraditas, las sacamos de la freidora y servimos en el plato, al que previamente pondremos papel de #Cocina para que absorba el exceso de aceite que puedan tener las patatas. Retiramos el papel y regamos generosamente las patatas con nuestra salsa brava casera. Si os sobra salsa la podréis reutilizar guardándola en el frigorífico, bien para otras patatas, carnes, o incluso para un bocadillo, a la pechuga de pollo le sienta fenomenal... #Alimentos #Calidad de vida