Hay visitas a bodegas que se venden por si solas. Los motivos son bien diferentes, pero  algunas bodegas cuentan con atractivos en su esencia, ya sea por su ubicación, por su rico paraje o por sus grandiosas y bellas instalaciones.

La bodega Marqués de Riscal cuenta con ese atractivo inherente desde que el arquitecto Frank O. Gehry apostara por crear un maravilloso edificio entre los viñedos de El Ciego, en la D.O Rioja

Otra propuesta jugosa es la visita a Tío Pepe, en Jerez de la Frontera, donde por un precio más que asequible puedes comprobar la grandiosidad de su sala de barricas, realizar un paseo en coche de caballos por las instalaciones y asistir a un tablao flamenco.

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Son dos opciones muy diferentes, pero cuentan en común con la satisfacción del cliente cuando termina su visita.

Está claro que no todas las bodegas cuentan con estas bazas a su favor para vender su actividad de #Enoturismo y que estos dos casos forman parte de un grupo de privilegiadas. No es casualidad que Jerez se sitúe en los puestos de salida de las visitas de enoturismo, seguida muy de cerca por Rioja.

Ante esta tesitura, las bodegas tienen que apostar, para no caer en la temida mediocridad, en realizar interesantes visitas y, ¿por qué no?, hasta divertidas. Cualquier gesto que las convierta en diferentes será la clave de su éxito.

La mayor parte de los responsables de enoturismo tiene que afinar su creatividad y su sexto sentido para presentar ofertas que llamen la atención de los turistas y, en este caso, la diversión no está reñida con la profesionalidad.

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Bodegas Protos de la D.O Ribera del Duero puso en marcha en los últimos años una iniciativa sonada y creativa para celebrar el día de Halloween. La parte más antigua de la bodega, con sus largos y estrechos pasadizos de piedra, es el lugar idóneo para albergar visitas especiales con motivo de Halloween. Visitas que estaban completas, y donde tenía cabida no sólo el público de grupos, sino también el familiar.

Este tipo de iniciativas responde de forma espectacular al objetivo que se han fijado muchas denominaciones de origen que no es, ni más ni menos, que atraer al público más joven. Un público que será la base del consumo de vino en España en los próximos años y que parece preferir otro tipo de bebidas alcohólicas, como la cerveza.

Si las visitas a las bodegas entrañan una nota de diversión, el público joven se quedará sin duda con las sensaciones que ha vivido en esa jornada. Unas sensaciones que rememorará cuando consuma vino en un restaurante o se acerque a una enoteca.

  #Vinos #Ribera del Duero