Se acabó la Semana Santa, pero con ella, no lo hizo la torrija. Icono de estas fechas y de cualquier momento del año. Actualmente, hasta se pueden disfrutar en salado. Todo un mundo el que engloba a este dulce tan nuestro.  

Estos días de Semana Santa, nos deja todo tipo de repostería. Desde la típica torrija, hasta la Mona de Pascua, que ha sido la reina de este lunes. Pero una vez pasados ya los días festivos, nuestra emblemática torrija, sobrevive. Para todos, las más ricas son las hechas por nuestras madres, pero hay que reconocer, que cada casa, familia, región o mano, les da su toque especial.  

Todas se pueden considerar tradicionales, pues su parte más básica es común en los ingredientes.  Pan del día anterior, con azúcar o miel, con vino, nata, huevos, leche, canela, almendra, crema pastelera, chocolate, licor o matequilla y fritas en abundante aceite, el resultado, siempre es un gusto para el paladar.

La torrija, se ha convertido en un postre minúsculo, como de ración completa, que es el elegido por los grandes chefs de la #Cocina. En Madrid, como ocurre con los roscones de Reyes, existe un establecimiento, que permite degustar todo el año de este manjar, la veterana Casa de las Torrijas, sita, en la calle de la Paz, al lado de la Puerta del Sol, donde se sirve en versión dulce y salada. 

Entre la variedad salada, destacar la del pastelero Nunos, ganador en el 2011 ganó el premio a la mejor torrija de la Comunidad de Madrid, y que en conjunto con las típicas, con su huevo, añade elementos como el jamón o el queso sobre el pan de torrija. José Fernández-Ramos, crea torrijas que bien podrían ser bocadillos. Esponjosos de apariencia salada y gusto dulce. 

Tambien destacar que en la gelatería Rocambolesc de Jordi Roca y Ale Rivas en Madrid, se uede degustar un helado, caliente o frio, de torrija.

Anuncios
Anuncios

Ya pueden ver, que no es por falta de opciones. Todo aquel que quiera seguir disfrutando de este dulce, puede hacerlo durante todo el año y en diversas versiones. Un placer para el paladar.