La Semana Santa es totalmente opuesta a la abundancia gastronómica mostrada en el Carnaval. La tradición dice que el Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza se debe ayunar (comer una sola vez al día). Los Viernes de Cuaresma la abstinencia será sólo de platos preparados con carne. La excepción a esta abstinencia de carne se llama bula. La bula era un documento que facilitaba la Iglesia Católica y a cuyo poseedor se le permitía comer carne. La comida del ayuno antiguamente se realizaba a la puesta del sol, después se fijó a las tres de la tarde y a partir de XIV se permitió hacerla a mediodía.

Hoy en día, aunque hay mucho fervor religioso, no se suele llegar a estos extremos.

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La beatitud y espiritualidad se combinan con el fervor popular de las personas que participan en procesiones, misas o saetas. Pero estas jornadas también traen vacaciones y citas familiares, por eso una buena mesa es fundamental. Las verduras, los pescados y los dulces son los protagonistas en estas fechas.

La Cuaresma obliga a no comer carne todos los viernes desde que termina el Carnaval y es conocido como vigilia. Ese día se comen guisos de pescados, caldos o verduras. El bacalao, los garbanzos y las espinacas cobrar un papel fundamental en el típico y tradicional potaje de vigilia. Este plato también se puede realizar con acelgas, judías blancas y otros tipos de pescado.

En la gastronomía de Cuaresma se pueden distinguir entre los platos salados como el famoso potaje de vigilia, mencionado anteriormente, como los platos realizados con bacalao, lentejas estofadas, judías pintas, ensaladas de todo tipo, patatas guisadas o incluso la paella de verdura o de marisco.

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Los buñuelos o las croquetas de bacalao son unos de los platos más populares. El bacalao es el pescado más consumido en estas fechas. También se come mucho rebozado y frito en la sartén.

La repostería es uno de los puntos fuertes de la Semana Santa. El arroz con leche o leche frita son unos de los más populares. Sin embargo los más populares entre los postres son las torrijas, los buñuelos de viento o los pestiños. Los pestiños son de origen castellano y están se elaboran con harina frita y mucha miel. Las torrijas, postre típico de Madrid, de hacen de vino o de leche. En función de la zona de España hay más postres. En Andalucía los roscos de Semana Santa, en Castilla-La Mancha las flores, en la zona de Levante (Cataluña y Valencia) la mona de Pascua. #Cocina #Religión