Las rosquillas caseras de anís es una receta tradicional que siempre se ha realizado en los pueblos en días señalados como Semana Santa (Jueves Santo y Viernes Santo) en los que se reunía toda la familia.

En esa receta, con estas cantidades, salen unas 27-30 rosquillas grandes.

Ingredientes (1 Kg. de harina, 250 gr. de azúcar, 5 huevos, medio vaso de agua de aceite de girasol, medio vaso de agua de anís dulce, 15 gr. de anís molido (si no tenemos molemos anís en grano), 2 sobres de levadura química (tipo Royal), ralladura y zumo de dos naranjas y de un limón, 1/2 Kg. de azúcar para rebozar las rosquillas y por lo menos 1 litro de aceite de girasol para freír las rosquillas).

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Utensilios necesarios (cacerola honda, palo de madera (nos vale un palo de brocheta), escurridor grande (nos vale el de la pasta), bandejas grandes para dejar reposar las bolas de masa, papel de horno (se puede encontrar en cualquier grande superficie)).

Preparación:

Lo primero que tenemos que hacer es separar las claras de huevo de las yemas. Una vez hecho esto, batimos las claras hasta que estén espumadas (sin coger el punto de nieve). Echar las yemas y batir bien. Añadimos el azúcar, el medio de vaso de aceite, el anís dulce, el anís molido, la levadura, las ralladuras y los zumos. Mezclamos todo bien.

Ahora vamos echando de a poco la harina. Según echamos no dejamos de mezclar. Tiene que quedarse una masa pegajosa pero que se pueda trabajar con las manos enharinadas.

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Una vez tenemos todo mezclado, cogemos dos o tres bandejas, les ponemos el papel de horno y esparcimos un poco de harina por encima del papel. Nos enharinamos las dos manos.

Vamos cogiendo pellizcos de la masa y con las manos enharinadas hacemos bolitas del tamaño de una pelota de pin-pon o de golf. La dejamos en la bandeja. Cogemos otro poco de masa, volvemos a hacer una bolita y la dejamos en la bandeja. De esta forma vamos haciendo bolitas hasta terminar con la masa.

Cogemos el escurridor, con un plato llano debajo para el aceite, y lo ponemos cerca del fuego.

Ponemos una cacerola honda con aceite (por lo menos 1 litro, es recomendable algo más) al fuego, a fuego medio. Cuando el aceite este lo suficientemente caliente, cogemos una bolita, la aplastamos, le hacemos un agujero en el centro y la echamos al aceite. Esperamos que suba a la superficie y, es entonces, cuando cogemos el palo de madera y lo introducimos en el agujero de la rosquilla. Le damos vueltas porque sino el agujero se cerrará.

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Le daremos un par de veces la vuelta a la rosquilla y cuando esté dorada, la sacamos y llevamos al escurridor. Esto hay que hacer con todas las bolitas de masa que hicimos.

Ya terminadas de freír todas las rosquillas, queda echarle azúcar por encima. Para ello, ponemos un plato o fuente con el 1/2 Kg. de azúcar y la vamos embadurnando por todos los lados y la colocamos en una fuente o recipiente dónde vayamos a mantener las rosquillas. Esto lo vamos realizando con todos las rosquillas.

Y.... listas para comer. Buen provecho.

Consejo:

- Este consejo vale para cualquier fritura. Para saber si el aceite está a la temperatura idónea, echar al aceite una miga de pan. Ésta nos indicará si el aceite está caliente. #Cocina