Para aquellos a los que les guste la buena #Cocina, los platos de cuchara en invierno son el mejor recurso. No sólo llenan y calientan el estómago sino que hay muchas recetas fáciles además de sanas para cocinar y comer con gusto. Hoy os presento las sopas de ajo y el puré de calabacín con quesitos.

Sopas de ajo

Estas sopas típicas de Castilla y León han sufrido múltiples variaciones debido sobre todo a la economía familiar, ya que son de origen humilde. En la provincia de León esta sopa es también considerada típica de la Semana Santa y de la cuaresma, ya que respeta las costumbres religiosas de sobriedad y abstinencia de carne en estas fechas.

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Sus principales ingredientes son agua o caldo, pan duro del día anterior, ajos, aceite, pimentón, laurel y huevo escalfado. La preparación es muy sencilla. Consiste en poner un poco de aceite en una sartén a fuego fuerte y dorar los ajos (aquí depende del gusto de cada uno echar más o menos cantidad), el truco está en que se doren pero no lleguen a quemarse porque esto le daría un sabor más amargo a la sopa. Cuando les tengamos dorados se añaden rebanadas de pan duro cortadas en rodajas muy finitas y se doran junto con los ajos.

Por otra parte se pone a hervir el agua con el laurel, el caldo, o bien una mezcla de ambas (en algunas recetas al agua se le añade un hueso de jamón ya pasado o alguna verdura). Cuando haya roto a hervir se añade la mezcla de aceite, ajos y pan que hemos cocinado, y se baja el fuego.

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Es conveniente remover de vez en cuando para que el pan absorba bien el agua, y añadir en esta fase el pimentón a voluntad. Cuando la sopa haya adquirido una buena consistencia se apaga el fuego y se añaden los huevos que se escalfarán tan sólo con el calor.

Puré de calabacín

Esta receta es muy sencilla e ideal para incorporar en cualquier dieta al ser sana y muy nutritiva. Los ingredientes a utilizar son calabacines medianos y quesitos (del tipo caserío) en la misma cantidad, cebolla al gusto, una patata, aceite de oliva, sal y pimienta, y caldo de verduras.

Primero ponemos en una sartén a dorar la cebolla cortada en láminas finitas. Cuando esté tierna le añadimos el calabacín y la patata cortados en dados y lo rehogamos todo junto unos diez minutos a fuego lento. Una vez que estén listas las verduras las incorporamos en una olla con el caldo de verduras y un poco de pimienta y sal hasta que rompa a hervir. Con el primer hervor añadimos los quesitos y lo dejamos cociéndose por un cuarto de hora más o menos.

Cuando estén las verduras ya blanditas y el queso se haya derretido lo apartamos del fuego y pasamos la batidora para que tenga una textura más fina. Se puede incorporar de nuevo a la olla esta vez a fuego lento para calentarlo antes de servir.

¡Que aproveche!