Hasta hace poco, muchos no se atrevían a probar platos 'exóticos' o poco comunes en culturas occidentalizadas, pero el protagonismo que están teniendo ciertas culturas de zonas orientales del planeta están cambiando esta realidad.

Grandes maestros de la alta #Cocina, como Ferran Adrià, han llegado a asegurar con rotundidad que Japón es el mejor país del mundo para disfrutar de la buena gastronomía. Uno de los platos más populares y que siempre es demandado en los restaurantes y bufets orientales es el sushi.

Este último se trata de un plato basado en arroz cocido adobado con vinagre de arroz, azúcar, sal y otros ingredientes, como verduras, pescados o mariscos, siendo uno de los más reconocidos de la cocina japonesa, ¿pero cómo saber cuándo estamos ante un buen sushi o nos están dando gato por liebre?

Uno de los aspectos que más deben cuidarse en este tipo de delicias es su corte, firme y de una sola pasada, quedando un rollo compacto, de tal manera que el arroz no se mueva de su lugar y se deshaga al cogerlo, el alga debe poner el límite, especialmente para quienes somos apasionados de los palillos para ocasiones especiales.

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Otra de las características más curiosas de este plato que a menudo la gente ignora, es que el protagonista no debe ser el pescado, sino el arroz, su sabor debe ser más potente, pero lo suficiente como para captar sus matices (a fin de cuentas, esta será la principal diferencia entre las distintas variedades).

A la hora de probarlo (y esto ya corre de nuestra cuenta), no hemos de caer en el error de condimentarlo demasiado, salsas como la soja vuelven estas piezas aún más irresistibles, pero en ningún momento deben ocultar su sabor. Cuando vamos a un restaurante temático buscamos platos poco comunes, no salsas de supermercado.

¿Dónde está el límite entre el sushi y la clásica 'bolita de arroz'? Fácil, si la bolita es la versión japonesa del bocadillo, el sushi podemos equipararlo a nuestros canapés, ¡nunca probar el que no pueda tomar de un bocado!