En las cestas de Navidad podrá faltar la piña en lata, los espárragos de Tudela o las uvas pasas, pero lo que nunca falta es alguna botellita de buen vino. Si no eres uno de los afortunados de recibir una suculenta cesta de #Navidad, seguramente no te quedes por ello sin hacer un brindis con los amigos y familiares estas fiestas alrededor de una copa de vino. Pero ¿Y si eres el anfitrión? Pues si eres de los glamurosos no te olvides de los Ferrero Rocher, pero si además tienes fama de detallista no olvides un buen vino en tu mesa.

Si no eres un entendido en vinos, lo mejor es acudir a algún establecimiento especializado o bodega.

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De siempre se ha dicho que los vinos tintos van mejor con las carnes rojas y de caza y los blancos con los pescados o carnes blancas, aunque la variedad no se queda solo en si es blanco o tinto, también tenemos vinos rosados, de mesa, de reserva, dulce, joven... osea, que escoger el vino adecuado para cada ocasión no va a ser tarea fácil si no somos expertos en la materia.

Estos son algunos consejos que te pueden ayudar a decidirte. Si a tus invitados les gusta el vino suave inclínate por los jóvenes, tienen matices frutales y gustan a casi todo el mundo, si no sabes los gustos de tus invitados ésta es la opción menos arriesgada. Si la preferencia son los vinos más fuertes y con más carácter, tendremos que adquirir un vino viejo. Además de todo esto, también tenemos que tener en cuenta el grado de alcohol, lo mejor es inclinarse por uno de pocos grados antes de que sea el vino el que nos haga inclinar ante él.

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Dos estudios recientes avalan los beneficios del vino para la salud, debido a los antioxidantes, claves para detener el deterioro de las células. Entre sus múltiples beneficios podemos destacar la salud dental y visual, prevención de Alzheimer, menor riesgo de cáncer, protege de enfermedades coronarias, reduce las alergias, previene la hipertensión y ayuda a controlar el colesterol, además ayuda a reducir el sobrepeso y protege la piel del sol, en general... aporta un sinfín de vitaminas.

Si al final nos hemos equivocado con el vino y resulta intragable, no lo tiréis, siempre le podemos añadir azúcar moreno, cardamomo, anís, canela, nuez moscada, naranja y limón, todo a fuego lento y obtendremos un delicioso vino especiado de Navidad que irá de fábula para acompañar a los dulces típicos de estas fechas. También podremos hacer un pavo de Navidad con vino blanco o un pato a la naranja. Ya lo dice el refrán, a quien buen vino se arrima.... ¿O no era así?