Cada 21 de diciembre, los vascos dan la bienvenida a la navidad con un pintxo de chistorra en una mano y en la otra un vaso medio vacío con sidra. Toda una fiesta multitudinaria a la que más gente se apunta cada año. Una festividad metida totalmente en un ambiente rural en la que los asistentes no dudan engalanarse con el traje típico de la región.

Tradicionalmente, Santo Tomás se celebra en todos los pueblos del País Vasco pero son en San Sebastián, Bilbao, Azpeitia, Lekeitio, Errenteria, Irun, Hondarribia, Usurbil y Arrasate los municipios que más atraen a la gente. Sin embargo, este año Bilbao tendrán que esperar un día más para comer chistorra en sus plazas principales. La Obra Social de la BBK (Caja de ahorros de Bilbao Vizcaya), quien es la organizadora de la feria bilbaína, ha pospuesto la celebración debido a las peticiones de los comerciantes y hosteleros de la zona. Y la festividad en Arrasate/ Mondragón durará cinco días como viene siendo costumbre.

Santo Tomás es una fiesta de origen guipuzcoano que se ha ido extendiendo por toda la comunidad, pero la auténtica fiesta se centra en la Bella Easo, San Sebastián. A lo largo de toda la ciudad se instalan numerosos puestos en los que se pueden adquirir gran variedad de productos alimenticios y artesanos. Todos con la etiqueta de elaboración en el País Vasco. Este año, según las fuentes oficiales del Ayuntamiento se pondrán 235 casetas a disposición de la gente para hartarse de comida, bebida y compras.

Por otro lado, como en cada fiesta, hay una protagonista. La de este año se llama Maikrux, natural de Leitza (Navarra), exactamente de un caserío llamado Arro. Todo el día de mañana esta “cerdita” de 360 kilos será exhibida en la Plaza de la Constitución hasta que sea sorteada.

Como es obvio toda fiesta tiene su historia. Y la de esta comienza en el siglo XIX cuando los arrendatarios de las tierras de Guipúzcoa se dirigían a la capital a pagar la renta a los propietarios. En un principio, el pago se realizaba en San Martín, 11 de noviembre, pero solía retrasarse hasta el 21 de diciembre, día de Santo Tomás.

Así pues, San Sebastián se llenaba de caseros que aprovechaban el día para vender sus mejores productos elaborados en sus caseríos. De esta manera se formó la feria de Santo Tomás en la Plaza de la Constitución. Una costumbre que se convirtió en una fiel tradición para los vascos. El producto que más se vendía en aquella época era la chistorra, tal y como viene siendo ahora y qué mejor acompañante que una sidra natural hecha con las mejores manzanas de la zona.