El alcance total del flagrante odio que ha acosado al Reino Unido ha dividido la sociedad en el mes pasado, debido a los ataques de xenofobia, en el cual algunos comensales de restaurantes, rehúsan a ser atendidos por camareros extranjeros, las pandillas pretenden que los transeúntes demuestren si hablan inglés, dibujos de esvásticas en las principales ciudades del país, asaltos, ataques incendiarios, excrementos de perro que son lanzados en las puertas o los niños siendo abusados racialmente junto a sus madres.

Las comparaciones con la Alemania nazi no se hacen esperar, con una multitud gritando improperios y expresando: “Primero correremos a los polacos, y luego a los homosexuales”.

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Muchos han acusado a la ministro del Interior, Theresa May, de ayudar a crear un ambiente hostil y es que ella en 2012, declaró en una entrevista de un diario: “El objetivo es crear aquí, en Gran Bretaña, un ambiente muy hostil para la inmigración ilegal”. Particularmente en su respaldo por las furgonetas con publicidad de inmigrantes ilegales donde expresa: “Vete a casa”.

Se estima que el 76% de los incidentes son verbales y el restante, 14%, son amenazas o ataques físicos. Uno de los aspectos más inquietantes de los incidentes involucran señales para que se extiendan ataques racistas a otros grupos minoritarios. El resultado de la votación envalentonó a algunas personas, ya que les hizo pensar que todo el mundo está de acuerdo con ellos ahora.

No es sorpresa que los elementos de la política dominante y los medios de comunicación durante años han sido la creación de un entorno que fomenta sentimientos racistas, y es que el rápido aumento y la naturaleza de los delitos de odio tras el referéndum es una expresión del ambiente hostil que se venía generando y ha quedado claro que ha sido un objetivo oficial de la política de los últimos años, que los extranjeros “vuelvan a casa”.

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Todo esto está incrustado en la política y por ende se toma en la raíz cultural.

El Gobierno puso en marcha un nuevo plan de acción con respecto al crimen de odio en respuesta a la ansiedad pública. El lanzamiento del plan, que incluirá orientación y un fondo de 2,4 millones de libras, de la seguridad en las sinagogas, mezquitas e iglesias, el secretario del Interior Ambar Rudd dijo: "El odio contra cualquier comunidad, la raza o la religión no tiene lugar alguno en nuestra sociedad. Somos Gran Bretaña porque estamos unidos por valores como la democracia, la libertad de expresión, el respeto mutuo y la oportunidad para todos”. #Unión Europea #Crisis #Racismo