Pese a que la visita de Obama a Alemania nada tenía que ver con temas políticos (acudía para inaugurar la Feria de Tecnología Industrial en Hannover, de la que #Estados Unidos era país invitado), Merkel no desaprovechó la ocasión para reunirse con el presidente de los Estados Unidos y tratar asuntos de índole político y económico. 

El pasado domingo 24 de abril se reunía de forma bilateral con #Obama y, el lunes, convocaba una minicumbre a la que acudían el presidente francés, François Hollande; el primer ministro británico, David Cameron (que amenaza con desligarse de la U.E.); el crítico italiano Matteo  Renzzi; la anfitriona, Angela Merkel; y el invitado, el presidente estadounidense, Barak Obama.

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Tan sólo asistían cuatro representantes, escogidos, de los 28 países que conforman la Unión Europea. Y si bien se trataba de una convocatoria de carácter informal, en el orden del día se llevaban puntos tan importantes como el TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones), el conflicto de Ucrania, la amenaza de Putin, la situación en Oriente Próximo y la crisis de los refugiados.

TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones), un acuerdo muy controvertido

Obama, en la rueda de prensa posterior al encuentro del domingo, se mostró convencido de que el tratado comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea podría estar cerrado antes de que finalice su mandato a finales de este año, aunque no puede asegurar su posterior ratificación. Destacó las bondades de este tipo de acuerdos que, según él, son beneficiosos para la población y que, "indiscutiblemente", han hecho a las economías de EE.UU.

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y Alemania "más fuertes". Por su parte, Merkel, aseguró que un acuerdo comercial de este tipo sería "una ayuda absoluta" para el crecimiento de Europa.

Tanto el presidente norteamericano como la canciller alemana se han erigido como los máximos defensores del TTIP, pese a que las críticas contra el acuerdo no cesan en ambos lados del Atlántico. Así lo expresaron las 25.000 personas (o 90.000, según fuentes) que se manifestaron en las calles de Hannover en vísperas de la llegada de Obama denunciando que el TTIP dañará el medio ambiente, minará los derechos laborales, limitará la soberanía de los países implicados y rebajará los standares de calidad. 

Siria, Irak, Rusia, yihaidismo… Otros temas que tratar

Junto al TTIPP, había otros puntos en el orden del día, como la crisis de Ucrania, la política agresiva que está desarrollando Putin y, por tanto, la relación que mantendrá la OTAN con Rusia. Temas que se debatirán en la próxima conferencia atlántica que tendrá lugar el mes de julio en Polonia.

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Obama recordó en esa misma comparecencia que iba a desplegar fuerzas en el este de Europa, incluido los países bálticos, para salvaguardar su seguridad.

El mandatario estadounidense también elogió la gestión de Merkel en el drama de los refugiados de #Siria, por enfrentarse a "políticas muy duras" y abrir las fronteras de Alemania a cerca de un millón de inmigrantes en el 2015.

En cuanto al tema de Oriente Próximo, Obama valoró de “correcta” la intervención, pese a la situación de inestabilidad que ha dejado.

“Europa democrática, fuerte y unida”

Obama se mostró tajante en todos los discursos que ha realizado en su visita a Europa. Quiere una “Europa democrática, fuerte y unida”. Una Europa que ahora mismo se debate entre movimientos antieuropeístas, marcada y sumida por una crisis persistente que acentúa las diferencias entre las economías de los países integrantes y que además, en lo social, también muestra grietas ante la crisis de los refugiados. 

Pero pese a este panorama de dudas, a la reunión sólo asisten cuatro líderes europeos ¿Y el resto?, ¿no tienen nada que decir? ¿No cuenta su opinión? ¿O es que en las negociaciones (con medidas que afectarán a todos los miembros) sólo van a primar los criterios de esos cuatro países? ¿No será que hay europeos de primera y europeos de segunda?