La filtración de los Panamá Papers está suponiendo un sobresalto para la vida política de muchos países. Después de la dimisión del primer ministro de Islandia, ayer se divulgó en la prensa la implicación del padre del Premier británico, Ian Cameron. Justo cuando se había anunciado la próxima celebración de una cumbre internacional del G7, el club de los siete países más ricos del mundo, sobre medidas a adoptar para evitar la #Evasión fiscal el próximo 12 de mayo en Londres. Así pues el anfitrión será el primer ministro David Cameron.

La polémica comenzó ayer por la mañana cuando, según el diario The Guardian, el líder laborista Corbyn realizó unas declaraciones en las que negaba la privacidad sobre las finanzas del Premier británico cuando se trata de un asunto de fraude fiscal.

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Por ello, entiende la necesidad de abrir una investigación independiente, lo antes posible, sobre si el dirigente británico paga o no sus impuestos. Posteriormente, Cameron, declaró que en lo que respecta a sus finanzas no posee acciones en sociedades opacas. Sin embargo, esto sólo supuso encender el debate pues para entonces la prensa británica ya sabía que la señora Cameron posee algunas acciones ligadas a propiedades del padre tal como se infiere de su declaración de la renta.

Downing Street instó entonces a que toda persona, con pruebas sobre el supuesto fraude fiscal cometido por Cameron y su familia, debe presentarlas inmediatamente o callarse. En clara alusión a las afirmaciones tendenciosas de Corbyn recogidas por todos los medios de comunicación a lo largo del día de ayer.

Al mismo tiempo Corbyn instaba a legislar sobre los paraísos fiscales en territorios bajo soberanía británica, tales como las islas Vírgenes británicas o las islas Caimán que aparecen en los Panamá Papers.

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De hecho, un antiguo responsable de los territorios de ultramar en el #Gobierno laborista de Gordon Brown declaró que el problema de los paraísos fiscales puede ser afrontado directamente por el gobierno británico si hay voluntad política, pero desde la llegada del gobierno conservador todas las iniciativas encaminadas al control de la evasión fiscal en los territorios de ultramar había sido paralizada.

En las próximas horas se anuncian por parte de los medios de comunicación nuevas filtraciones que pueden afectar a la estabilidad del gobierno británico y a las negociaciones del Tratado de libre comercio de la Unión Europea con Estados Unidos, TTIP.