El polémico pacto denunciado por numerosas organizaciones humanitarias ha sido finalmente alcanzado y entrará en vigor a partir del domingo 20 de marzo. A pesar de la inicial negación por parte de países como Francia, España o Chipre, que se afanaban en asegurar que un acuerdo que no respetara íntegramente el derecho internacional, como por ejemplo expulsar masivamente refugiados de guerra a un país tercero, ha sido sin embargo aceptado tras dos días de negociaciones. A cambio, y a pesar de la queja de muchos dirigentes que ven la trampa en el truco, Turquía verá los plazos de acceso de sus ciudadanos a la UE sin visado acelerados, así como su proceso de adhesión al club de los 28 agilizado.

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Ante el recelo de organizaciones como Acnur o la ONU, los dirigentes europeos han señalado que con el pacto se espera debilitar a las mafias que trafican con personas y cerciorarse que Turquía vigila eficazmente sus fronteras, objetivo que ha estado lejos de cumplirse hasta ahora. Como muestra de buena voluntad, los 28 permitirán a organizaciones como Acnur vigilar el proceso de devolución, para verificar que se produce de manera acorde al derecho humanitario.

La letra pequeña del acuerdo incluye que el máximo número de personas que reasentará Europa por este método es de 72.000, lo que enciende todas las alarmas ya que en los últimos meses son más de 900.000 refugiados los que han logrado alcanzar suelo europeo. Sin embargo, una vez se reduzcan las entradas irregulares, Europa se compromete a acoger un número mayor de demandantes de asilo.

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Aunque la maquinaria del acuerdo estará lista para verano, aún queda por ver como los procesos pueden ser agilizados, teniendo en cuenta que solo 1.000 de los 160.000 refugiados que ya acoge Grecia han sido reubicados en otros países europeos. En cuanto al acercamiento turco al club de los 28, todavía quedan varios escollos por salvar. Entre ellos la necesidad de que el país cumpla con los 72 criterios necesarios para agilizar la liberalización de sus visados.

El acuerdo tiene el visto bueno del tribunal de la UE, que en un ejercicio extraordinario de interpretación, ha logrado hacer coincidir las intenciones comunitarias con el derecho internacional, disfrazando la deportación masiva en agilización del proceso respetando el trato individualizado que todo demandante de asilo merece. Sea como fuere, este acuerdo parece obviar el hecho de que Turquía es el único país de todos los firmantes de la convención de los refugiados que especificó que como tales solo reconocería a ciudadanos europeos, dejando a los de terceros países en un limbo legal, lo que hace dudar de la idoneidad de confiar en este país para gestionar esta crisis humanitaria.

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En España, la decisión ha provocado manifestaciones multitudinarias en ciudades como Barcelona, Pamplona o Santiago, organizadas por diversos colectivos como organizaciones humanitarias y partidos políticos, para mostrar su rechazo al pacto firmado. Rajoy, en su constante de no responder ante el congreso y el parlamento, ha resuelto la formalidad enviando una carta a los demás partidos, en la que se informa de las particularidades del pacto aprobado. De este modo, Rajoy evita comparecer, así como cualquier otro alto representante del partido, ante la Cámara y el parlamento. Sordo a las críticas que le llegan desde diferentes frentes, Rajoy califica el pacto de `sensato y razonable´. #Unión Europea #Mariano Rajoy #Crisis en Grecia