El lento recuento de votos ha arrojado un panorama difícil en Irlanda. A pesar de que los dos partidos tradicionales hayan logrado la mayoría de los votos, solo una gran coalición podría asegurar la gobernabilidad. Los conservadores del Fine Gael (FG) han conseguido la victoria con 50 diputados (25,52% de los votos), seguidos del partido centrista Fianna Fáil (FF) con 44 escaños (24,35%), 24 diputados más que en las #Elecciones de 2011.

El Sinn Féin se afianza en la tercera posición con 23 escaños (13,85%), nueve más que en la anterior legislatura. El gran derrotado ha sido el socio del FG en el gobierno, el Partido Laborista, que ha pasado de 37 diputados a solo 7 (6,61%).

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La participación se ha situado en torno al 65%, cinco puntos menos respecto a 2011.

La primera sesión de investidura [VIDEO]está prevista para el 10 de marzo. Los dos partidos que formaron gobierno en la anterior legislatura, el FG y el Partido Laborista, se han quedado lejos de la mayoría absoluta necesaria para gobernar. Los 53 diputados que suma la anterior coalición no llegan a los 80 necesarios para gobernar en mayoría. El primer ministro saliente, Enda Kenny, todavía puede hacer historia y convertirse en el primer líder del Fine Gael que repite mandato. Para lograrlo, tendrá que pactar con su histórico rival, el Fianna Fáil, o recurrir a formaciones independientes. No obstante, tanto Kenny (FG) como Martin (FF) descartaron rotundamente durante la campaña la posibilidad de una gran coalición.

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La rivalidad histórica entre el Fine Gael y el Fianna Fáil se remonta a la Guerra Civil irlandesa (1922-1923).

Por su parte, el Sinn Féin ha anunciado que presentará la candidatura de Gerry Adams al puesto de primer ministro, para así aspirar a gobernar en minoría con un bloque de izquierdas integrado por formaciones minoritarias y candidatos independientes.

Si ninguno de estos pactos de gobierno se materializa, se convocarán nuevas elecciones dentro de seis meses. El panorama irlandés recuerda a la situación que está viviendo España con la imposibilidad de formar gobierno y la más que probable nueva convocatoria de elecciones.