En un cambio radical de la política de refugiados, la UE accede a devolver demandantes de asilo a Turquía y recibir a cambio un número similar de refugiados por vías `legales´.  El pacto, cerrado por las autoridades europeas, turcas, y jefes de gobierno de los 28, dobla las ayudas a Ankara, asegura la entrada sin visado de sus ciudadanos a la Unión y agiliza los trámites para su futura adhesión. El pacto se basa en el supuesto principio de legalidad de la UE, por el que los refugiados deben pedir asilo en el primer país al que llegan y, con ello, erradicar las mafias organizadas entorno a los refugiados, como afirman fuentes europeas. A cambio, la UE se compromete a recibir legalmente el mismo número de demandantes de asilo devueltos a Turquía, lo que mantendría las cuotas de refugiados establecidas entre los 28.

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Estas medidas rompen con la dinámica de puertas abiertas y solidaridad expresada por Alemania tan solo unos meses atrás y, aunque los responsables afirman que mejorarán las condiciones que los refugiados tienen ahora en Grecia, su concentración en un solo país hace dudar de la validez de estas palabras, como señalan fuentes de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR). Asimismo, la negativa de países como Hungría a hacerse cargo de su cuota de refugiados, o el cierre de fronteras ejecutado las últimas semanas por países como FYROM, Albania o Bulgaria, avivan aún más las opiniones más escépticas al respecto. La ineficaz política europea para gestionar esta #Crisis humanitaria es ya conocida por países como Grecia que soporta la llegada masiva de demandantes de asilo quienes, sin poder pasar de las fronteras helenas, se hacinan en las espacios habilitados para su estancia.

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El pacto resulta también polémico debido al atajo que se le ofrece a Turquía  para convertirse en miembro de la UE, país que lejos de haber recortado distancias con el acquis communautaire europeo, parece haberlas amplificado en los últimos meses, en los que su democracia se ha visto debilitada por las continuas restricciones a la libertad de prensa, unida a la prevalencia de un organización política cercana a una autocracia y a las polémicas por la persecución gubernamental a minorías étnicas en el país.

La masiva devolución de demandantes de asilo plantea también dudas sobre su adecuación a la ley internacional y humanitaria de la que Europa ha sido siempre ferviente defensora e incluso impulsora, ya que incumpliría el principio de no rechazar victimas de guerra en busca de refugio. Este punto ha sido denunciado por  Naciones Unidas ya que contravendría la Convención Europea de Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Estatuto del Refugiado de la Convención de Ginebra, entre otros tratados, de los que los miembros de la Unión son signatarios, según recalcan fuentes de ACNUR.

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En definitiva, estas medidas ponen seriamente en entredicho la aspiración europea a ser percibida como referente internacional en derechos humanos, progreso y solidaridad, principios que sustentan la misma creación de la UE, construida sobre sólidos estándares legales que, sin embargo, celebran de desacatar en aras de un mal entendido interés nacional o continental. Este pacto se une a la cada vez más larga lista de decisiones que denotan un debilitamiento y relajación en los valores europeos y que sin duda, empañan su imagen a nivel internacional, como la reciente aceptación de las imposibles condiciones exigidas por Reino Unido para permanecer en la UE. #Unión Europea #Inmigración