La base espacial de Baikonur (Kazajstán) ha sido hoy el idílico escenario desde el que ha despegado el ingenio espacial que nos ayudará a desvelar el enigma de la posible existencia, ahora o en tiempos pasados, de vida sobre la superficie de Marte, una aspiración muy antigua dentro de la #Investigación científica. Como adelantábamos ayer el programa espacial conjunto ruso-europeo ha puesto en vuelo esta mañana, a las 10’31 horas, el “ExoMars”, la “nave” estrella que da vida a uno de los proyectos espaciales más ambiciosos puestos en marcha por la ESA (Agencia Espacial Europea) en el que participan, notoriamente, varias #Empresas españolas. Una de estas empresas provee al ingenio de una estructura deformable que permitirá amortiguar eficazmente la toma de tierra del módulo “Schiapareli” durante la operación de “amartizaje”.

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El ingenio está impelido por un cohete ruso, el “Proton-M”, capaz de elevar al espacio los 4.300 kg de peso del “ExoMars”, calculándose que alcanzará el adecuado posicionamiento para alcanzar la trayectoria definitiva hasta Marte en aproximadamente diez horas. La colaboración en el proyecto de la agencia espacial rusa “Roscosmos” ha sido decisiva a la hora de materializar el proyecto conjunto, dado que los “Proton-M” ya han alcanzado un nivel óptimo de perfeccionamiento, cuyas fallas técnicas habían malogrado algunas misiones rusas en el pasado, llevando al fracaso varios lanzamientos entre los años 2006 y 2013. Se calcula que la duración del viaje será de siete meses, un tiempo no demasiado prolongado si tenemos en cuenta que se planea, en futuras misiones, enviar astronautas al lejano planeta.

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El resultado de este primer lanzamiento debe ser decisivo pues, de las dos misiones planeadas en principio por la ESA, será en la segunda (prevista para el año 2018) cuando el “ExpoMars” coloque sobre la superficie del planeta un vehículo “rover” dotado de mucho más equipamiento instrumental y técnico que el módulo “Schiapareli” que es desplazado en esta primera aventura espacial, que será posicionado por la sonda TGO (Trace Gas Orbiter) y que alberga, principalmente, un sofisticado laboratorio y el equipamiento necesario para la recogida de muestras. Una de las expectativas que hacen interesante esta segunda misión es la posibilidad de obtener, posiblemente, muestras de material extraído a una determinada profundidad de la superficie marciana, pues el “rover” irá dotado de un taladro especial destinado a tal fin, así como la recogida también de muestras de agua líquida o helada.

Para 2020 se prevé la puesta en marcha de una tercera misión dentro del programa “ExpoMars”, que se supone permitirá traer directamente desde Marte las muestras materiales recogidas sobre el terreno.

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Su importancia, entre otros muchos aspectos de relevancia, radica en que está previsto que sea una misión de “ida y vuelta” y, por tanto, sirva como excepcional “laboratorio” de ensayo para que la humanidad pueda, definitivamente, posar su pie sobre la superficie marciana. ¿Será posible algún día el "turismo espacial"?