La ESA (Agencia Espacial Europea) dará inicio, este lunes 14 de marzo, a un ambicioso proyecto de #Investigación científica y técnica que pretende acercarnos más a un posible viaje tripulado a Marte. Se trata del programa bautizado como “ExoMars”, en el que participan #Empresas españolas y, hasta la fecha, supone uno de los proyectos de mayor envergadura que lanza la agencia espacial, según un comunicado de última hora de la agencia “Europa Press”.

Esta primera misión, pionera en su clase, dará inicio con el despegue del “Trace Gas Orbiter” (orbitador TGO) cuyo fin es explorar las posibilidades de que pueda haber vida en la superficie de Marte, estudiando la posible presencia de metano en su atmósfera.

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No olvidemos que este gas tiene, en nuestro planeta, un origen de carácter biológico o geológico. Además, contará también con el módulo de descenso “Shiaparelli”. Se trata, por tanto, de la “nave” de mayor tamaño que la ESA ha lanzado a la búsqueda del planeta rojo hasta ahora, misión que llevará a cabo, conjuntamente, con la Agencia Espacial Rusa, y que incluye la utilización de una sonda –también la primera de su clase– que portará un “aterrizador”.

Según declaraciones de Leo Metcalfe, principal responsable de operaciones del proyecto “ExoMars”, “…En los últimos diez años se han acumulado bastantes evidencias de que se puede encontrar todavía en la superficie de Marte agua líquida…”, lo cual aporta otro dato de interés a esta ambiciosa misión. Además, según el portavoz, si llega a encontrarse metano en la atmósfera del planeta sería también importante para nosotros, dado que las fuentes que producirían dicho gas “…Si son geológicas, volcánicas, son también importantes porque en la Tierra, la combinación de actividad volcánica y agua líquida es fundamental para la vida…”

Se trata, en definitiva, de una operación bastante complicada, que también entraña sus riesgos.

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Y es que el TGO deberá desplegar el módulo de entrada con tres días de anterioridad a su llegada a Marte pues, de lo contrario, podría producirse una colisión contra el planeta rojo. Se sabe que en ésta y otras operaciones de corta duración se invertirá la mitad del combustible, con tal de que el módulo pueda desarrollar su actividad, ya sobre suelo marciano, durante un período estimado de entre “dos y ocho soles”, dependiendo de su batería, según la ESA.

Esta misión también tendrá su utilidad en el campo de la experimentación, pues está previsto testar adecuadamente la tecnología empleada en ella, de cara a su modificación y perfeccionamiento para futuras misiones, algo de vital importancia a la hora de asegurar el éxito en proyectos tan costosos y de tanta envergadura.

Con un presupuesto de mil trescientos millones de euros, del que un 6’7 % supone capital invertido por empresas españolas, el complejo programa de “ExoMars” puede estar destinado a convertirse, probablemente, en un primer paso hacia la conquista del planeta rojo por parte de la humanidad, y en una futura fuente de importancia dentro de la investigación científica.