El 24 de marzo del 2015, toda Europa se despertó con una espantosa noticia: Se ha estrellado un avión en los Alpes franceses. Si durante toda la jornada estuvimos sobrecogidos por los terribles acontecimientos, se nos encogió aún más el corazón al saber que el accidente fue provocado por uno de los pilotos que lo conducían.

El vuelo 9525 de Germanwings, salió del aeropuerto de Barcelona-El Prat a las 10:01 con destino el aeropuerto Internacional de Düsseldorf con 144 pasajeros, 2 pilotos y 4 miembros de la tripulación a los 39 minutos de vuelo, desapareció de los radares cuando estaba a una altitud de 2000 metros. Según los datos obtenidos de telemetría, antes de desaparecer del radar, había descendido unos 4000 metros de altitud en cuatro minutos.

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En un principio se creyó que los pilotos habían emitido una señal de emergencia antes de llegar a los 1500 pies pero fue desmentida por la compañía, ya que el aviso fue emitido por los controladores. Minutos después, la aeronave de estrellaba en el macizo de Estrop, cerca de la localidad de Barcelonnette en los Alpes franceses.

Poco después de ocurrir el accidente, se dio a conocer la noticia de que había sido provocado. A nuestras mentes volvieron las imágenes del 11-S, 11-M y los asesinatos de Charlie Hebdo con la corriente yihadista que está sufriendo Europa, pero estábamos equivocados. El accidente no fue provocado por grupos islámicos ni se trataba de ningún acto terrorista, era algo mucho más cotidiano, un suicidio.

Uno de los pilotos, Andreas Lubitz estrelló el avión intencionadamente: Hace años que había sido diagnosticado de depresión y tuvo un episodio depresivo psicótico.

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Los detalles del historial médico, corroboran que la tragedia podría haberse evitado si se hubiesen tomado las medidas pertinentes, así lo corrobora el informe emitido por el Bureau d’Enquêtes et d’Analyses (BEA), la agencia francesa encargada de investigar y proponer medidas de seguridad aérea.

La compañía sabía que el joven piloto había sufrido episodios de depresión en el pasado, incluso antes de que consiguiese la licencia para pilotar, y eso había provocado una nota de reserva en su historial. Andreas había superado las revisiones médicas a pesar de que en los últimos cinco años antes del accidente, había visitado a más de 40 médicos.

Tras el accidente en el que fallecieron todos los ocupantes del avión, se dio a conocer la noticia de que 15 días antes, un médico le había diagnosticado un nuevo episodio psicótico y había recomendado su ingreso en el hospital. Todas estas advertencias no fueron suficientes para inhabilitar, aunque fuese temporalmente, al piloto de sus funciones. ¿se pudo evitar el accidente? #Unión Europea #Accidentes #Atentado en Bruselas