Los eurodiputados han expresado su desconfianza ante el acuerdo logrado, ya que además de dudar de su legalidad, alertan que incrementaría el poder de Turquía, al eludir Europa su responsabilidad internacional.  Así se han expresado miembros de las diferentes formaciones parlamentarias, incluidas las populares y socialdemócratas, ligadas ideológicamente a la mayoría de partidos en el poder en los países miembros de la UE. Los eurodiputados, obviando el apoyo expresado por el presidente de la cámara, Martin Schulz, a los dirigentes en la cumbre europea, han destacado, ante todo, la posición de inferioridad en que se sitúa Europa frente a Turquía con esta decisión.

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Otros parlamentarios se han expresado en términos más solidarios, como el belga Guy Verhofstadt, quien ha señalado la ilegalidad en los Convenios humanitarios de este tipo de prácticas y alerta del peligro que supone para los demandantes de asilo intentar acceder a Europa por vías más peligrosas.  A estas críticas se unen las voces de alarma lanzadas desde organizaciones humanitarias como Médicos sin fronteras, Amnistía Internacional o Human Rights Watch, que denuncian las condiciones inadecuadas en las que viven muchos refugiados en el país o su devolución en masa a Siria, lo que choca con la idea expresada desde la UE de Turquía como un `lugar seguro´.

El pacto encuentra también oponentes a nivel nacional. En España, por ejemplo, el PSOE, Ciudadanos y Podemos han mostrado su rechazo, ya que conllevaría obligaciones para la nueva legislatura, tales como aumentar la cuota de refugiados en España o acelerar los procesos de acceso de ciudadanos turcos al espacio europeo sin visado.

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Por esta razón, los socialistas y los liberales han solicitado la comparecencia de Rajoy para explicar las particularidades de la cumbre celebrada el pasado lunes. A pesar de la importancia nacional que conllevan estos cambios, Rajoy se ha negado a comparecer, alegando que el nuevo congreso no tiene poder para trasladarle este tipo de peticiones.

Mientras estos debates tienen lugar, países como Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia han cerrado oficialmente sus fronteras, dejando inoperativa la ruta de los Balcanes hacia Europa y bloqueando a los refugiados en Grecia. Muchos son los que dudan de la eficacia de la nueva medida, pues de los 22.500 refugiados que debían ser reubicados en territorio europeo, tan solo 800 lo han logrado hasta ahora. Si el nuevo pacto entrara en vigor, una mayor cuota de refugiados debería ser asumida por cada país miembro.   #Unión Europea #Crisis #Inmigración