En los medios de comunicación ya casi no se habla de los pequeños olvidados, las víctimas más frágiles del conflicto. Ahora ya se comienza a formar una ideología de que los refugiados causaran problemas y altercados, mientras la islamofobia se extiende por cada telediario de occidente. Con las agresiones sexuales a mujeres alemanas y el miedo a que se cuelen terroristas entre los migrantes, están logrando una mala prensa que hace cambiar de opinión al pueblo europeo. Están consiguiendo que poco a poco las gentes del viejo continente se olviden de ayudar a todas estas familias que huyen de la guerra, e incluso que hasta los vean como enemigos.

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Por su puesto la culpa de todo esto no la tienen los pobladores europeos adoctrinados por diferentes corrientes de opinión, la culpa recae en todos los dirigentes que han creado estas guerras y los vendedores o fabricantes de armas que las hacen posibles. Y aquí en medio es donde podemos encontrar a #Niños como Shehd, Ahmed o Lamar; pasando calamidades insufribles y sobreviviendo en condiciones infrahumanas.

Gracias a estas combinaciones de acontecimientos así es como duerme Shehd, de 7 años de edad: sobre el frío suelo asfaltado junto a la frontera de Hungría. Encima de una pequeña manta que seguramente les hayan facilitado y sin más pertenencias que lo puesto. La familia de Shehd se lamenta de lo duro que está siendo el viaje, tienen dificultades para obtener alimentos, hay días que solo tienen las manzanas que encuentran a los costados de los caminos.

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Ahmed tiene 6 años y duerme tumbado en el follaje de los montes de Hungría. Cuando cae dormido sus familiares y acompañantes planean como continuar el viaje sin ser interceptados por las autoridades. De él de hace cargo su tío, ya que a su padre lo mataron en Deir ez-Zor en Siria. Su tío comenta que Ahmed carga con su propia bolsa en los largos caminos que hacen a pie cada día.

Lamar tiene 5 años de edad, duerme en un bosque sobre una colcha y tapada con una manta. Esta cerca de la frontera húngara, asustada, triste y con frio. Su casa en Baghdad fue destruida por una bomba, por suerte la familia se encontraba en el mercado comprando comida. Como la vivienda quedo destruida tuvieron que emigrar. Se echaron al mar por Turquía en una pequeña balsa de caucho y llegaron al segundo intento. #Unión Europea #Inmigración