Alexandr Litvinenko, el ex teniente coronel del KGB (ahora FSB), que colaboraba con los servicios secretos británicos, murió en un hospital de Londres en 2006 por en las circunstancias extrañas. Hubiera sido uno más de los espías liquidados si no fuera por su crítica abierta al presidente ruso Vladimir Putin, las acusaciones y pruebas de los contactos del jefe del Kremlin con las estructuras delictivas de Rusia y los lazos entre él, servicios secretos y la mafia rusa, que Litvinenko puso a disposición de inteligencia británica.

El coronel también colaboró con las autoridades españolas en el proceso de investigación de la actividad de la mafia rusa en España ampliando la información sobre la red del crimen organizado instalado en el país, sus capos y sus relaciones con la cúpula del poder de #Rusia.

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Su información ha sido esencial para llevar a cabo, unos años más tarde, la operación "Troika", la más importante de la historia de España contra la mafia rusa. Litvinenko murió sólo un mes antes de declarar ante el juez Baltasar Garzón sobre las sospechas de la implicación del presidente ruso en las organizaciones criminales. En el lecho de muerte dijo que está seguro que le han matado bajo la orden de Putin.

Tras 10 años de la investigación que no fue nada fácil dado el impedimento de las autoridades rusas que cubrían a los sospechosos, el caso por fin ha llegado al Tribunal Supremo de Londres que ayer, día 20 de enero, dictó la sentencia. Respecto al método del asesinato, el informe del Tribunal confirma lo que ya se sabía: Litvinenko fue envenenado con Polonio-210, un agente químico altamente radioactivo que se produce en una planta militar en Rusia y el acceso al cual tienen sólo los más altos cargos del servicio de seguridad. Respecto a los culpables, "el fugitivo ex oficial del FSB Alexander Litvinenko fue asesinado por los autores materiales Dmitry Kovtun y Andrey Lugovoy con la aprobación del presidente Vladimir Putin y el entonces jefe de la FSB, Nikolay Patrushev", dice el informe de la investigación británica.

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¿Y ahora qué? Los acusados directos son diputados del Parlamento ruso y gozan de la inmunidad diplomática. El abogado de la familia Ben Emmerson ha constatado que, a pesar de todos, los asesinos pueden ser extraditados a Gran Bretaña sólo después de la caída del régimen de Putin. "Él no les mandará a la corte porque les mandó a matar", - dijo Emmerson. El Gobierno de Gran Bretaña tampoco tiene claro cómo actuar en esta situación a la que tiene que reaccionar dado que ha sido una gran violación de derecho internacional y las reglas civiles, pero se da cuenta de la gravedad de las consecuencias diplomáticas que puede llevar. 

Sólo una cosa queda clara: por primera vez en la historia la comunidad mundial recibió la decisión judicial en la que Putin y su séquito están acusados ​​de cometer delitos graves. Y aunque el hecho de la participación del Kremlin en las operaciones criminales no puede sorprender a los interesados (se sabe ampliamente que el grupo de Moscú y personalmente Putin son criminales de guerra internacionales aparte de otros delitos contra su propio pueblo), crece la esperanza que el Tribunal de La Haya sobre sus actos sea sólo una cuestión de tiempo.

Mientras tanto Putin ha cancelado su próxima visita a Munich. Por si acaso.

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Hay acuerdo de extradicción entre Alemania y Gran Bretaña. #Unión Europea #Terrorismo