Alemania se ha puesto el límite de dos meses para decidir sobre la gestión de los refugiados sirios a nivel europeo, lo que podría terminar con el cierre definitivo de las fronteras y con acuerdos intra-europeos de los que se beneficiaran tan solo una serie de países elegidos, dejando aquellos que avancen de manera más moderada fuera de los procesos de toma de decisiones.

De nuevo, o tal vez desde que la Constitución europea fuera rechazada por los votos contrarios en referéndum en países como Francia y Holanda, Europa vive inmersa en una #Crisis política que no hace sino agravarse por la prevalencia de una crisis económica, la cual desata sentimientos antieuropeos en los países más afectados.

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Relativos a las políticas migratorias, países como Hungría, que no ha dudado en construir muros físicos para impedir el paso por sus fronteras de refugiaos sirios, o Polonia, se han revelado ante el liderazgo de #Angela Merkel quien, confiada en su apoyo a nivel nacional y respeto internacional, calibró mal su poder de influencia en sus vecinos europeos.

Tras el fracaso de intentar controlar el flujo migratorio a través de la frontera truca y el anuncio de la política de puertas abiertas de Alemania, solo países como Austria, Holanda o Suecia se han hecho cargo de sus cuotas de asilados, con los demás países recibiendo cantidades irrisorias o esquivando sus responsabilidades europeas. A consecuencia de esto, Alemania se enfrenta no solo a una opinión pública desfavorable, sino también a resistencias dentro del propio partido de Merkel, mientras que la expansión de partidos ultraderechistas en países como Francia o Polonia están disparando todas las alarmas; situación que no mejora ante la posible decisión, este año, en Reino Unido de abandonar la UE.

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El futuro de Europa, como alegan muchos, está en el aire y tal y como ha declarado el primer ministro francés, Manuel Valls, en el foro de Davos, podría incluso llegar a la ruptura si no se alcanzan soluciones comunes a problemas compartidos. A pesar de estas declaraciones alarmistas cabe mencionar todas las veces que la UE ha estado al borde del abismo y en contra de las previsiones más pesimistas, siempre ha sido capaz de salir airada de sus crisis, la última y de la que Europa aún espera recuperarse ha sido la crisis económica de 2008.

A pesar de las difíciles soluciones a esta crisis, algunos países miembros deberían ser recordados sus responsabilidades –no solo derechos- a nivel europeo, aquellas duras líneas de los criterios de adhesión de Copenhague que todos los países tuvieron que cumplir y que hoy día muchos alardean poder transgredir sin consecuencias. 

Signos de la degradación de los estándares europeos son las medidas tomadas por ciertos países, como Francia y Alemania, de cierre de fronteras por tiempo limitado, suspendiendo el área Schengen, por la cual todos los ciudadanos de la UE se benefician de la libre circulación europea.

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A este respecto, mañana tendrá lugar el encuentro de los 28 ministros de interior de los miembros de la UE en Ámsterdam para replantear la vigencia de estas medidas y la creación, sugerida por la Comisión Europea (CE), de la agencia europea de fronteras Frontex, que podría intervenir nacionalmente en caso de que un país se viera incapaz de lidiar con la situación.

De cómo se responda a estas cuestiones, que ponen en entredicho la viabilidad de un proyecto europeo, dependerá que la UE salga fortalecida o aún más mermada en su amplitud y relevancia internacional. #Unión Europea