Hace apenas unas semanas, la plataforma ciudadana Change.org publicaba el reclamo de una madre que pedía la cancelación de los deberes escolares de su hijo y el de todos los que quisieran firmar su carta.

La queja ha partido las aguas en dos, por un lado los defensores de la clásica metodología de la “tarea para el hogar” y por otro los que abogan porque la actividad educativa finalice en las aulas. Para los primeros, los famosos deberes para la casa, son una forma que tiene el alumno de reafirmar los conocimientos adquiridos durante la jornada escolar. Para quienes no están de acuerdo, los menores se sienten sobrepasados por excesos y responsabilidades que no los estimulan.

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Para muchos padres, además, los deberes significan un trabajo extra ya que deben ayudar al niño a realizarlos y sobre todo finalizarlos.

Se estima que en promedio, el tiempo empleado por un niño de primaria para realizar los deberes es de 1 hora diaria, mientras que los jóvenes de secundaría dedicarían 2 horas al día para la tarea. Alumnos de Finlandia y Corea, sitios con un alto rendimiento educativo, emplean cerca de 3 horas a la semana para realizar tareas escolares fuera del colegio. #Niños #Educación