Las vacaciones de verano representan, para muchas personas, una manera de descubrir un universo diferente a la cotidianeidad del día a día. Tal vez, esta sea la causa de la proliferación del turismo voluntario, algo así como vacacionar ayudando a los demás.

Se estima que, solo en Madrid, cada mes de agosto cerca de 140.000 ancianos se quedan solos en la ciudad, porque sus familias o las personas que los cuidan parten de vacaciones. Hay instituciones sin fines de lucro como Caritas que disponen de un programa especial para intentar apaliar estas situaciones, pero no siempre colaborar con los demás es una acción altruista, para muchos implica un negocio con altos beneficios.

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Los últimos años han surgido varias agencias de viajes que promocionan esta clase turismo social y han hecho su agosto con viajeros, principalmente, europeos.

Así, viajar a Costa Rica una semana como voluntario en la conservación de tortugas marinas cuesta 1.145€, esto incluye los pasajes y el alojamiento. Mientras que los billetes de ida y vuelta, la misma cantidad de días de alojamiento y las entradas a los parques de preservación marina, en una agencia de viajes convencional cuesta 969 €.

El nuevo turismo social dispone de variadas ofertas como: hacer periodismo voluntario en las islas Fiji por 1.500€ o 4 semanas en el sudeste asiático participando de un programa para conservar costas y playas por 4.195 €. Mientras en España muchas ONG´s ultiman sus recursos para mantenerse en actividad algunas empresas de turismo han encontrado la forma de sacarle rédito a la solidaridad.

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