Pese a la valla levantada por el ejército, cientos de migrantes seguían pasando este 30 de agosto desde Serbia a Hungría. Mientras tanto varios dirigentes europeos instaban a actuar frente la crisis, tras la tragedia del camión abandonado en Austria. Sin embargo la solución que aportaba para ella eran la instalación de “hot spots” a petición de los ministros del interior del Reino Unido, Alemania y Francia en Italia y Grecia.

 

Los tres ministros también requirieron la confección de una "lista de los países de origen seguro". Con este propósito intentan completar el régimen de asilo europeo común para la protección de los refugiados.

Anuncios
Anuncios

Esto garantizaría, según los ministros, la efectividad del regreso de los migrantes ilegales a sus países de origen.

 

Durante la segunda Guerra Mundial, el Berliner Mauer fue un “muro” infranqueable en la Europa del siglo XX. La división de Alemania por esa “pared” era una forma de sumisión no tácita entre la población europea divida entre soviéticos y el bloque occidental.

 

El Bloque del Este mantenía que el muro fue alzado para salvaguardar a su población de elementos fascistas que se confabulaban para impedir la voluntad popular de fundar un Estado socialista en Alemania del Este. Pero aquel muro lo que impidió fue la emigración masiva que marcó a Alemania del Este y a la unidad comunista.

 

Aquella división no acabó hasta el 9 de noviembre del año 1989, más de veintiocho años de separación de familias con el mismo apellido por un gobierno, el de entonces, que no estuvo a la altura de las medidas que demanda una nueva Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Anuncios

 

Sin embargo, lejos de aprender de nuestros errores, en la nueva Europa ante una “ataque” masivo de inmigración, su forma de actuar esta siendo la misma que se utilizó hace cincuenta y cuatro años colocando una valla para controlar a aquellas personas que lejos de tener recursos para subsistir, se juegan la vida intentando encontrar un futuro mejor.

 

Aquel muro de la vergüenza que martirizó a Europa durante casi tres décadas durante el siglo pasado, es la única forma que han encontrado los políticos europeos en el siglo XXI para la avalancha de personas provenientes mayoritariamente del continente africano. ¡Lamentable! ¿Verdad? Que personas que tendrían que estar más que capacitadas para poder hacer frente a situaciones de máxima alerta, no sólo a nivel continental o económicamente hablando, encuentren en formas tan arcaicas que fueron destruidas en el pasado porque no fueron capaces de “cumplir” con su propósito vuelvan a cometer errores tan obvios como la edificación de un nuevo Schandmauer.

Anuncios

 

Y lo peor de todo es que la crisis de inmigrantes en Europa, pese a la valla levantada en Hungría, continúa.

 

¿Cuál es la solución? Francamente es complicado dictaminar una en concreto. La ayuda humanitaria a los países que están pasando por guerras es como apoyar un suicidio en masa de nuestros efectivos. Pero tampoco podemos quedarnos impasibles viendo las avalanchas diarias de personas completamente desesperadas jugándose la vida para llegar a cruzar una simple frontera aunque sea siendo ilegal. #Unión Europea