El acuerdo unánime alcanzado por los líderes del Euro e impuesto a Grecia como réplica a su rebeldía responde en toda medida a los intereses de Alemania. La pretensión de una unión política democrática no se puede concebir si es la propia Unión Europea como institución integradora la que propone la salida de un Estado miembro. Todo un golpe que nos lleva a un Grexit que se producirá en el mismo instante que se desafíe el dominio económico alemán. Aquel que no se pliegue a las pretensiones germanas está abocado a sufrir una serie de amenazas atroces que comprometerán de forma cruel su futuro más inmediato.

¿Por qué la Eurozona es incapaz de lograr una recuperación real más allá de las palabras de los políticos? Cualquier vaivén, por pequeño que sea, provoca una sensación de inestabilidad que no corresponde con un período de crecimiento regular.

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Los programas austeros no son los más recomendados para avanzar hacia una recuperación económica que sea percibida por el ciudadano. Las reformas estructurales que tendrá que llevar a cabo Grecia no servirán para conseguir una rehabilitación del país heleno sino para generar los ingresos suficientes para hacer frente a una deuda insostenible y a unos intereses que permitan el enriquecimiento de los acreedores.

Reducir los ingresos de los trabajadores y aumentar el IVA con la intención de recaudar más son políticas contradictorias. Si ahogas a la sociedad, el consumo se reduce y la recaudación vía impuestos disminuye. Esto provoca un descenso de la capacidad económica de las empresas que impide llevar a cabo inversiones, lo que impulsa una necesidad de disminuir costes que desemboca en un aumento del paro.

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Me hago constantemente una pregunta ¿dónde están las ventajas de esta austeridad obligada? Solo los acreedores obtienen beneficios de este tipo de administración de los recursos. Cobran los intereses de una deuda que aumenta la explotación de determinados países y necesitan de la amenaza de una salida de la eurozona para sembrar el miedo que acrecienta la dependencia de esos países de un proyecto poco creíble, con ambiciones imperialistas y de dudosa integridad.

Es Alemania quien dicta las normas. Precisamente el país que con sus excesos bélicos inspiró un proyecto que procurara una esfera de paz y estabilidad, una Europa pacífica, unida y próspera. #Unión Europea #Crisis en Grecia