Después de años en la cuerda floja y de meses de dimes y diretes, sobre todo desde que el Syriza de Alexis Tsipras ganó las elecciones, esta semana hemos llegado a un punto de no retorno. El duelo dialéctico y negociador que el Gobierno griego ha venido manteniendo con las instituciones europeas y de la troika ha llegado a su punto final. Las armas ya no sólo no están enfundadas, sino que se han disparado ya y lo que queda por ver el próximo domingo es que bala alcanza a quién.

Lo que los griegos se juegan es seguir o no en el #Euro, porque aunque es cierto que hay países, como el Reino Unido, que estando en la Unión  Europea ni forman parte de la Zona Euro ni usan su moneda, de todos es sabido que nunca es lo mismo no haberse casado que divorciarse, y, sin lugar a dudas, de producirse, llegados a este punto, lo de Grecia con Europa sería un divorcio traumático y conflictivo.

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Pero los griegos seguirían viviendo, probablemente vivirían mucho mejor, aliviados de la presión insoportable de una #Deuda que no pueden pagar y de la que, sin duda, se verían liberados al verse libres de la presión de los socios europeos, acreedores y co-responsables al mismo tiempo de la deuda griega. Y seguirían viviendo porque, sin duda, el hueco como soporte de la economía griega que actualmente es Europa, sería ocupado por otras potencias, como Rusia o, sobre todo, China.

Porque los chinos lo tienen claro, tienen dinero para dar y vender, lo usan para llenar las calles de nuestras ciudades con miles de negocios que hacen una competencia absolutamente desleal que se está cargando al comercio minorista tradicional. Lo usan en África, llenando con sus inversiones millonarias los territorios abandonados por la cooperación o las empresas occidentales a causa de la crisis, apoderándose así de los recursos y las materias primas de África como se apoderan del comercio en las ciudades españolas.

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Eso es lo que pasará con Grecia si el domingo los griegos votan no: que los griegos dejarán de ser europeos, para ser rusos y chinos. La economía griega pasará a ser controlada por el dinero chino. Pero los rusos también están deseando usar su poderío estratégico para arrebatar un territorio importante a Europa en el corazón del Mediterráneo. El conflicto de Ucrania demuestra que los rusos no están dispuestos a dejarse comer el terreno fácilmente y que están deseando pagar a Europa con la moneda de arrebatarle cualquier zona de influencia que puedan.  #Referéndum