Las #Elecciones andorranas no han tenido esta vez la unanimidad casi absoluta de su electorado hacía el gobernante Democràcia per Andorra (DA) del Primer Ministro Toni Martí (tenía 20 escaños de los 28 del Consell General d'Andorra, su Parlamento nacional). Pero la ha revalidado, eso sí, por un escaño. DA ha conseguido 15 de los 28 escaños. En segundo lugar quedó la nueva formación Liberals d'Andorra (LdA), con 8. Lejos quedan las dos formaciones de izquierda, la coalición entre PS, Verds e IC, con 3 escaños, y Socialdemocràcia i Progrès sólo 2.

La mayoría absoluta de DA se consiguió por muy pocos votos, los de la ciudad de Ordino, donde ganaron a Liberals d'Andorra por sólo 17 votos de diferencia.

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Hay que contar con el peculiar sistema electoral andorrano, donde se decide el reparto de escaños según como quede cada votación en cada Parroquia (territorio, provincia o municipio) y el total nacional. La coalición PS + Verds + IC consiguió sus tres escaños gracias a un 23 % de votos en todo el país. Se entiende que no llegue a los 15 escaños de DA por que no ganó en ninguna Parroquia, cuyos triunfos en ellas se los repartieron DA y LdA.

DA ganó, además de en Ordino, en Canillo, Encamp, Andorra la Vella y Les Escaldes-Engordany. Los liberales se llevaron La Massana y Sant Julià de Lòria. En la capital del país, Andorra la Vella, contó DA con el carisma de su actual Cònsol Major (como allí se llama a sus alcaldes), Rosa Ferrer, para llevarse los diputados locales, que van todos al partido más votado de cada Parroquia.

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La participación de los andorranos con derecho a voto ha sido menor que en las anteriores elecciones generales y comunales (municipales). También ha subido el porcentaje de votos en blanco, que ha sido esta vez del 6'61 %.

Toni Martí, pese a estar contento por la victoria, sabe que ha recibido su partido un aviso de los andorranos, y a ello ha contribuido el ascenso del refundado partido liberal andorrano como Liberals d'Andorra. También esa victoria por la mínima en Ordino lo ha sido, ya que sin ella, no tendría DA mayoría absoluta y los dos escaños en juego serían de LdA. Él mismo recuerda que cuando fue Cònsol de esa ciudad, lo fue por apenas 21 votos.

La jornada fue tranquila y sin ningún incidente. La campaña electoral también fue tranquila, con las habituales salidas de tono de cada candidato para convencer al electorado de que todos eran "muy malos", menos ellos mismos, claro, lo normal en cada país.

La polémica ha sido que el proceso soberanista de Catalunya ha sido digamos tabú entre los candidatos andorranos, como si no se atreviesen a tomar ningún partido por sus hermanos catalanes (con quienes tienen en común no sólo la lengua), diciendo más de una vez que todo es "un asunto interno de España". Aunque la propia España tampoco tuvo un trato elegante con el país pirenaico, al apreciarlo sólo por ser donde Jordi Pujol metió su fortuna, menospreciándolo de manera grosera.