Durante los últimos 18 meses, EE.UU. y la #Unión Europea han mantenido -y mantienen- una larga y dura negociación para cerrar un acuerdo de comercio entre ambas potencias. En su visita a España, el jefe de negociaciones europeo para el acuerdo -conocido como TTIP- ha realizado dos conferencias explicativas del acuerdo ante la falta de información. Una de ellas enfocada a los consumidores y otra, más tarde, a los productores.

Se trata de un acuerdo bilateral con el que ambos mercados modificarán sus legislaciones para adaptarse el uno al otro y poder potencias las relaciones comerciales. De entrar en vigor, EE.UU. podría beneficiarse con 95.000 millones al año mientras que la Unión Europea ganaría 116.000 millones anuales cantidad que, al tratarse de un mercado compuesto por varios países, tendrá que repartirse pero no ha trascendido cómo.

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En un acto celebrado en la sede de la patronal (la CEOE) Ignacio García Bercero ha asegurado que se trata de uno de los acuerdos más ambiciosos y amplios que ha firmado la Unión Europea lo que, a su vez, lo convierte en uno de los más difíciles de debatir y delimitar.

"Buscamos eliminar en un 90% los cánones de las aduanas, la liberalización de servicios y la partición en el mercado público estadounidense de empresas extranjeras, principalmente", ha anunciado.

Unos objetivos que, debido a las diferencias legislativas de ambos mercados son, más bien, desafíos extremos. Por ello, uno de los miedos de la población (fomentado por la falta de información por parte de las instituciones implicadas) son las concesiones que ha hecho cada uno de los mercados, sobre todo la Unión Europea. Y es que, si bien parece ser que "no se tocarán las reglamentaciones acerca de la protección al consumidor o el medioambiente" -palabras de Bercero- el resto de legislaciones son susceptibles de modificación.

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Los agricultores tiemblan

El sector agroalimentario es uno de los más grandes de España, siendo reconocido por el Ministerio de Industria como el mejor sector en internacionalización debido a la "amplia variedad y gran calidad del producto". Sin embargo, los rumores apuntan a que será el sector más castigado de llegar a cerrarse este acuerdo.

En estos momentos, el precio de los combustibles -muy alto en EE.UU.-, los aranceles y las pruebas de testación sanitaria de la FDA -que cuentan con sus propias tasas- son los principales problemas para los pequeños agricultores que quieren exportar sus productos al mercado norteamericano, por ello, el nuevo acuerdo busca eliminar estas tasas aunque, según parece, será a un precio muy caro.  

"Es inevitable que algunos sectores de Estados Unidos se vean beneficiados, y son diferencias que hay que admitir", ha llegado a declarar García Bercero. 

Como era de esperar no ha querido mencionar qué sectores ni porqué aunque la pregunta se limitaba al sector agroalimentario y el mundo de los transgénicos clave de Estados Unidos.

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No obstante, cabe mencionar la idea en la que ha hecho hincapié García Bercero en su encuentro con los consumidores celebrado en la sede de OCU: "no se trata de comercializar productos que estén prohibidos en el país de destino". 

El acuerdo no entrará en vigor hasta 2018

Otro de los puntos más polémicos será la forma de ratificación de dicho acuerdo. La opacidad en cuanto a sus términos y los acuerdos a los que finalmente se han llegado, han hecho que una parte de la población comience a exigir más información -fruto de lo cual se han celebrado sendos actos-. Por ello, exigen que para la ratificación del mismo sea necesaria su votación en un referéndum para el que se difunda el texto íntegro y conocer así los acuerdos alcanzados. 

Preguntado al respecto, García Bercero ha asegurado que es muy probable que finalmente el texto se sometido a referéndum:

"Se trata de una cuestión legal. Si el acuerdo sólo trata materias que competen a la Unión Europea sólo se necesitará la ratificación del Consejo y el Parlamento Europeo; lo cual no parece probable. Pero si se trata de un acuerdo mixto al final se necesitará el apoyo de las cámaras europeas además del consenso de los países miembro".

No obstante, se ha apresurado a recordar que las negociaciones aún se encuentran en un punto medio y que, esperan, poder alcanzar los acuerdos más complicados "de aquí a fin de año"