Al parecer la banca europea tiene una obsesión: rescatar a los países aunque estos no quieran, y si para ello hace falta pisotear la soberanía del país pues que así sea. La cuestión es, al parecer, pactar un nuevo rescate para Grecia aunque esta se niegue. El BCE pretende oprimir y tumbar las promesas del gobierno griego, el recién electo Syriza, entre las cuales está la renegociación de la #Deuda, colocando a Alexis Tsipras contra la espada y la pared.

Los que más tienen que perder en todo este asunto claro está, son los ciudadanos griegos, que eligieron al actual gobierno después de que las políticas de austeridad de la #Unión Europea provocaran desigualdad, paro y miseria en el país.

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Tras las últimas declaraciones del ministro de finanzas griego, Yanis Varufakis, en las que mostró claramente que Grecia no reconocería de ahora en adelante la autoridad de la Troika, (que, recordemos, está formada por el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, instituciones financieras autoritarias que demuestran cada vez más su carácter antidemocrático), las represalias no se han hecho esperar para los griegos.

Por tanto, ante la intención de Syriza de llevar a cabo una renegociación de la deuda griega, el BCE ha decidido "cerrar el grifo" del crédito con el fin de forzar a Grecia a aceptar las próximas condiciones del rescate que el anterior gobierno de Samarás ya tenía pactado. Lo que el BCE le ha dicho a Grecia ha sido: "te rescato sí o sí, porque tu soberanía no vale nada, lo importante es el mercado", entiéndase la ironía.

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La alternativa que le queda al gobierno de Alexis Tsipras es uno: aceptar el rescate del BCE; o dos: aceptar las medidas "ELA", más caras que las propuestas por el Eurobanco y que según dicen, paliarán las repercusiones económicas que conllevaría el estado de emergencia en el que se encontraría Grecia cuando, el próximo miércoles, el BCE corte el flujo de liquidez. Con la amenaza de los "todopoderosos" mercados, todo vale, parece ser y, por ello Mario Draghi obligará al presidente de Grecia a renegociar las condiciones a toda prisa con el fin de evitar el "desastre" que ellos mismos provocarán.