Esta ha sido una semana muy dura para los franceses, en especial para los parisinos. Desde el pasado ataque a la sede de la revista satírica Charlie Hebdo, muchos son los temores que se han cernido en Francia. Un nuevo ataque terrorista ha hecho desempolvar viejos miedos de un pasado muy reciente. El 11-S, el 11-M, el atentado de la maratón de Boston ocurrido el 15 de abril de 2013, entre otros, volvía a la mente de miles de ciudadanos en todo el mundo. El dolor, el sufrimiento, la pérdida, la angustia volvían a formar parte del desayuno en miles de hogares.

Tras el atentado contra el Charlie Hebdo el pasado miércoles perpetrados por dos hermanos, Chérif y Said Kouachi, que dejaron tras de sí once heridos y doce muertos, en España se paralizaban la capital por el aviso de un paquete bomba.

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Pese a que todo resultó una falsa alarma, los servicios de inteligencia españoles advierten que el peligro para España no se ha esfumado.

Los expertos en yihadismo persuadieron al ejército en reforzar la vigilancia en los almacenes de armamento, toda vez que estos lugares pueden ser clave para ser atacados por los terroristas. La vox pópuli y un amplio número de agentes en exclusividad se dedica desde el pasado mes de septiembre a prevenir los atentados islamistas en España.

Altos cargos de Interior, según los datos proporcionados por los servicios de inteligencia, ni España, ni el Reino Unido, ni Francia puede estar tranquilos aún de sufrir nuevos ataques extremistas. Las intimidaciones por parte de las facciones terroristas de Al Qaeda, que se atribuyeron la autoría de los atentados en Francia, advierten que habrá más ataques en toda Europa.

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Mientras en el día de hoy en el país vecino, miles de ciudadanos han salido a la calle para manifestarse en Francia en una marcha silenciosa como protesta por la masacre del Charlie Hebdo. Las lesiones infligidas aún no se han curado. Ni siquiera los heridos recientes han podido volver a sus casas. Sin embargo, desde miles de kilómetros de distancia, o quizás no tantos, personas en nombre de su Dios han empezado a trazar nuevos ataques contra personas que sólo cometerán el delito de estar en el lugar y el momento equivocados.

¿Es esto la libertad? ¿El no poder ni siquiera ir a trabajar sin el temor de no volver de nuevo a casa cuando acabe el día? Prefiero pensar que esto no va a volver a ocurrir. Que no tendré que ver en las noticias que dos edificios emblemáticos de oficinas han sido arrollados por aviones otra vez, o que paquetes bombas son de nuevo distribuidos por la capital española.

Sin embargo, si vuelvo mis ojos hacia nuestros compañeros caídos en París a los que asesinaron por expresarse libremente de forma humorística, mi corazón deja de tener esperanza en que la religión no sean un motivo para matar a alguien que sólo trataba de hacer del mundo un poco más llevadero con su sátira semanal. #Unión Europea