"Si Europa no quiere realizar el gasoducto, pues no se hará", dijo el presidente ruso Vladimir Putin ayer durante su visita a Ankara, avisando el cierre del proyecto "South Stream", con lo cual la UE se expone a recibir menos gas ruso, y demostrando su nueva alianza con Turquía frente al Occidente y en la búsqueda de nuevos mercados. Una tubería se cambiará por otra y el gas ruso fluirá por otro gasoducto "Blue Stream", a través del mar Negro a Turquía, aunque la corriente será menos potente de la que se dirige a Europa. El precio del suministro se bajará en unos 6%.

Oficialmente, la construcción del "South Stream" se inició hace un año pero en abril el Parlamento Europeo adoptó con carácter consultivo la resolución de parar la construcción debido a su falta de conformidad de las normas de la UE, en particular, el llamado "Tercer Paquete Energético".

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Los funcionarios de la UE insistieron en que no iban a bloquearlo pero Bulgaria, el país clave en el proyecto, decidió paralizar los trabajos hasta la decisión definitiva de la Comisión.

Según la declaración de Putin, esa posición de Bulgaria ha sido la clave de la decisión del cierre del proyecto. Pero el copropietario y analítico de la compañía RusEnergy M. Krutikhin no cree que es así, considerando que la base de esa decisión es la renuencia de Gazprom a trabajar en un entorno competitivo que plantea la UE y su afán del monopolio. "Se crea la imagen de que Rusia quería ayudar a Europa, pero Europa lo rechazó y encima puso las sanciones", dice Krutihkin, "pero las sanciones no tienen que ver. El "Tercer Paquete Energético" ha sido aprobado hace tiempo por 28 países europeos y Gazprom no puede venir e imponer sus propias reglas de juego".

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Las declaraciones que Rusia cierra la construcción del gasoducto debido a la posición de Bulgaria, en la #Unión Europea consideran como un intento de justificar el cierre de un proyecto económicamente irrentable en la situación de la caída de precios de los hidrocarburos, publica la agencia "Interfax". La creación del "South Stream" es muy cara. En la situación en la que el precio del petróleo y el gas va abajo, la construcción de ese gasoducto puede ser una ruina para Gazprom, por lo cual le resulta más conveniente encontrar una pequeña Bulgaria y regañarla por el fracaso del proyecto.

"La UE nunca ha dicho que "South Stream" no le gusta, comentó un funcionario de la Comisión Europea a Interfax. Pero si una empresa quiere hacer negocios en la UE, debe cumplir con la legislación de la Unión Europea, en este caso, debe respetar el "Tercer Paquete Energético". De la misma manera que si una empresa europea quiera trabajar en Rusia, tendría que cumplir con la legislación rusa", dijo. Respondiendo a la pregunta de si el abandono del "South Stream" amenaza la seguridad energética de Europa, el portavoz dijo que Europa no tiene ningún problema con las reservas de gas.