Kirill Kalugin, activista de San Petersburgo, miembro de la comunidad LGBT y opositor de las autoridades rusas, pidió asilo político en Alemania. Ya es el cuarto refugiado político de Rusia en las últimas semanas: antes, también en Alemania pidió asilo otro activista LGBT con su pareja, en los Estados Unidos presentó su solicitud un opositor y editor del sitio web de noticias y anteriormente, en España lo pidió la activista de la oposición política Natalia Tsymbalova.

La última gota que llenó el vaso en el caso de Kalugin ha sido el ataque de agresión que sufrió el abogado de la organización de defensa de los derechos humanos "Ágora", Vitaly Cherkasov, que representa los intereses del activista en la corte, donde Kalugin estaba visto por haber organizado un piquete contra la política de Putin.

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Después de la sesión judicial, a la salida del edificio, su abogado ha sido atacado por unos desconocidos que trataron de arrojarle en la cara algún líquido de las jeringas. Según el testimonio posterior de Cherkasov, uno de los agresores, a quién ha podido reconocer, era el asistente de un diputado de la Asamblea Legislativa de San Petersburgo, conocido por sus discursos y acciones homofóbicas.

Pero el refugiado Kalugin afirma que eso no fue el principal motivo de su decisión de abandonar Rusia y pedir asilo en otro país. La raíz, según él, está en lo más profundo y no es tanto la presión a los activistas de LGBT como su actividad como defensor de los derechos humanos y su oposición a la política de Kremlin en esta materia. "He participado en muchos eventos y actos de protesta, he sido agredido, humillado, acosado y detenido.

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Pero lo peor es que si hace dos años teníamos la esperanza de transmitir a la gente que están siendo engañados, ahora vemos que esas personas simplemente no quieren ni ver ni escuchar", aclara Kalugin.

Los pocos medios de comunicación rusos que han informado de la noticia, resaltan que estos 4 casos de la huida de las personas fuera del país por motivos de la presión política, física y psicológica, son los que se han ocurrido seguidamente y en sólo tres últimas semanas y que, probablemente, no son casos aislados sino unos de más que se producen sin que los medios y la sociedad se enteren. Por lo tanto, los periodistas levantan la pregunta si se puede hablar de una nueva ola de la emigración política de Rusia.

¿Y qué dice la estadística? Según los datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados del año 2013, la Federación Rusa ocupó el segundo lugar por la cantidad de solicitudes de asilo político en otros países, seguida de Siria. El tercer lugar comparten Irak, Afganistán y Serbia. En el grupo de los 44 países industrializados se registró un aumento sin precedentes del número de refugiados políticos de procedencia rusa y la cifra alcanzó 39.800 de solicitudes registradas, que es un 76% más que en 2012 y la más elevada desde 2003.