Ante todas las cámaras nacionales pudimos ver al presidente de la comunidad extremeña, José Antonio Monago, decir claramente y sin posibilidad de confusión que se comprometía a devolver todo el dinero empleado en sus viajes personales a Canarias para ir a ver a su en aquel momento amante, también miembro del Partido Popular, la colombiana Olga María Henao, de 37 años. Al día siguiente, el presidente del gobierno, #Mariano Rajoy, salió en su defensa prestándole públicamente su apoyo y su total confianza en el desempeño de sus funciones como presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Con ese apoyo de tan altos vuelos, no dudó en desdecirse de sus anteriores palabras, y de lo dicho todo quedó en nada, ya que el señor Monago dijo con total tranquilidad que no iba a devolver nada porque él no había cogido ningún dinero para sus viajes, y que sólo lo hizo en los que eran meramente oficiales.

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Ante la incredulidad de toda España, excepto de sus compañeros de partido y allegados, en vez de recibir una denuncia o una imputación por fraude, apropiación de dinero público, prevaricación o alguno de los delitos que se le podrían imputar, el caso se disolvió sin que se le diera mayor importancia. En un país que ya está bastante renqueante por la cantidad de corrupción que le ha sido destapada, y la que aún está en trámites de destaparse, vuelve a hundirse un poco más en el fango de la manipulación a voluntad ante casos delictivos. Y eso no le puede deparar nada bueno al partido y, especialmente, al presidente Rajoy, que actualmente ya está empezando a notar cómo las encuestas de intención de voto que se están realizando casi semanalmente le van dando cada vez menos votos.

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La dimisión de la ex-ministra de Sanidad, Ana Mato, por estar imputada por el juez Ruz por determinar que había sido beneficiada personal y económicamente por la trama Gürtel, justo el día anterior en que el presidente iba a dar una de sus poco habituales charlas acerca de la corrupción y de las medidas que el gobierno va a poner para erradicarlo de nuestro país, no le han hecho ningún bien a sus intereses electorales de continuar en el cargo. Y por si fuera poco, al empezar su discurso dedicó sus primeras palabras a destacar su confianza en la recién dimitida Ana Mato, a pesar de estar imputada por corrupción.

Como al parecer esto no ha sido suficiente para el señor Monago, hoy se ha destacado por sus nuevas palabras, en las que se ha declarado un ejemplo de transparencia a seguir. Y cuando uno de los allí presentes le hizo alusión a su tarjeta de crédito, para demostrar esa transparencia de la que tanto alarde estaba haciendo, le espetó que no tenía que enseñarle a él su tarjeta, que era SU tarjeta y no le importaba lo que hiciera con ella.

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Señor Monago, ¿conoce usted el significado de "transparencia"? Al parecer, lo ignora. Pregúntele usted, señor presidente extremeño, lo que eso significa a cualquier político, no necesariamente de un puesto elevado como el suyo, sino cualquier diputado que haya alcanzado su escaño in extremis al estar el último en la lista electoral de su partido, de un país como por ejemplo Dinamarca, o Finlandia, o Noruega, u uno más cercano, Reino Unido, donde hasta la mismísima reina Isabel declara sus gastos íntegros, incluidos los personales, y que todo el que quiera puede acceder a comprobarlos a través de la red. Eso, señor Monago, es transparencia. Haga usted eso y entonces podrá enarbolar la bandera que tan grande le queda de la transparencia. #PP